La constante evaporación y temperaturas que suben de manera inexorable, los corales del mar Rojo en Egipto mueren cada vez más rápido. De hecho, el Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF) advierte que "hoy en día dos tercios están gravemente amenazados".
Los corales del mar Rojo pierden sus colores y preocupan al mundo
Sin estos, más de un cuarto de la vida marina se vería amenazada. Al igual que los habitantes de miles de kilómetros de costas de barreras de coral.
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Si bien en 1998 desaparecieron el 8% de los corales del mundo, y durante los 20 años siguientes el 14% perdió su color, según indicó Status of Coral Reefs of the world 2020.
"Si desaparecen, todos nosotros desaparecemos con ellos", dijo Mohamed Abdelaziz, instructor de buceo egipcio en Sharm el Sheij, joya turística de la desértica península del Sinaí (este). Y agregó: "Mientras los arrecifes coralinos estén allí, tenemos muchos peces y, por lo tanto, trabajo".
Esos laberintos de corales rojos, amarillos o verdes -existen 209 de este tipo solo en Egipto-, donde viven miríadas de peces de colores resplandecientes, atraen a turistas del mundo entero.
Según él, este pierde color y se vuelve cada vez más blanco: "Vemos ante nuestros ojos los efectos del recalentamiento climático".
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cerca de mil millones de habitantes del planeta se alimentan o ganan su vida gracias a los corales. Y los cerca de 6.700 millones restantes también sufrirían las consecuencias de la muerte de los arrecifes coralinos del mar Rojo y otros lugares.
"Sin medidas radicales para estabilizar el aumento de las temperaturas a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales, entre 70 a 90% de los arrecifes coralinos desaparecerán en las próximas décadas", advertió el Grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) en octubre de 2018.
Porque, explica Katherine Jones, consultora sobre cuestiones de cambio climático, "cuando la temperatura del agua aumenta, retiene más dióxido de carbono que genera más ácido carbónico, por lo que el agua no solo está más caliente sino también más ácida".
En el mar Rojo, donde esto ocurre "desde hace muchos años", los corales que pertenecen a los "invertebrados submarinos, vulnerables a la acidez", ya sufren, indica Jones, advirtiendo que su desaparición "modificará la biodiversidad y tendrá un impacto sobre los humanos y los recursos".
La salud humana también está en peligro porque, según la ONU, la pérdida de colores de los corales unida al calor podría provocar más epidemias.
Frente a este tipo de desafíos y a la espera de decisiones mundiales fuertes, los instructores de Sharm el Sheij redujeron sus actividades para frenar este fenómeno que amenaza también su subsistencia.
Además de esas precauciones, la Oficina de Turismo egipcia instaló boyas que los barcos amarren lejos de las zonas de arrecifes frágiles. Y los 269 centros de buceo que están afiliados iniciaron un trabajo que sensibilización ante unos 2.900 monitores.
Los instructores de buceo detuvieron incluso las sesiones de bautismo, aunque mantienen las salidas submarinas para los buceadores confirmados, a menudo mejor informados de los peligros que corre la biodiversidad, según Islam Mohsen.
"Con tantos principiantes que bucean a diario, los arrecifes no pueden regenerarse. Por ello tomamos esta decisión temporaria para permitirles respirar un poco", explicó.
Pero no es muy seguro que quede tiempo para respirar, repiten de manera regular las autoridades egipcias que, tras haber recibido en 2018 una reunión de la COP sobre la biodiversidad biológica, recibirán ahora la COP 27 el año próximo -justamente en Sharm el Sheij.
"Si no se toma ninguna medida, en 2030-2035, habremos ganado 2,4 grados", advirtió Nasser Kamel, secretario general de la Unión por el Mediterráneo.
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