La tragedia de Cromañón terminó de oscurecer la ya de por sí más que opaca gestión municipal de seis años de Aníbal Ibarra. Se sabe que vive sólo preocupado por la posibilidad de su juicio político y la Ciudad no tiene control ni gobierno que la cuide y proteja. Le pusieron una villa en la reserva ecológica y hace pocos días comenzó el montaje de otro asentamiento en el hermoso Jardín Japonés en pleno centro de los bosques de Palermo. A 300 metros también se perdió el no menos hermoso Rosedal, copado por el travestismo. La lucha por defender la zona de bosques de la Ciudad fue permanente, sobre todo en Palermo. Un nuevo interventor en «Canal 7» descubrió en el pasado una villa instalada en los techos del suntuoso edificio de avenida Figueroa Alcorta y Tagle. Otro asentamiento extirpado fue en el imponente edificio de la Biblioteca Nacional. Otro más, detrás de la sede del Museo de Bellas Artes. Pero con Ibarra -y más al verlo debilitado y a la defensiva al municipio por la tragedia de Cromañón- los avances sobre espacios públicos que son de usufructo de todos los ciudadanos se han tornado casi diarios. Se eligen libremente los lugares a apropiar.
Inclusive hay toda una técnica de pasos sucesivos para violar un espacio verde. Después el gobierno se desespera sobre por qué no es favorecido en la intención de voto el candidato oficial Rafael Bielsa, a quien se obliga desde la Casa Rosada a no criticar a Ibarra. Los porteños nunca perdonan el descuido con su Ciudad. Y a Ibarra le aguardan todavía dos años más de gobierno. Ni pensar cómo dejará a Buenos Aires al cabo de 8 años. Penoso.
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Y allí se quedan. Después arriban más familias, se levantan más casillas, se puebla el asentamiento y su desalojo -en caso de que hubiera voluntad de hacerlo- se complica de manera exponencial. Desde ya, esta gente habita en condicionesmisérrimas, sin acceso a agua potable (más allá de bebederos y canillas de los parques) y usan el césped como sanitario. Por lo general su actividad es el «cirujeo» (hoy rebautizada como «cartoneo») por lo que esos núcleos habitacionales son un muestrario de camas viejas, pilas de papeles y cartones, artefactos en desuso y cuanto elemento recogen sus moradores en la vía pública para revenderlos. La existencia de estos asentamientos es una prueba más de que Informate más
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