La mariposa Morpho, reconocida por sus grandes alas de un intenso azul metálico, podría enfrentar nuevas dificultades a medida que aumenten las temperaturas. Un estudio determinó que el calor durante su desarrollo puede modificar el color de sus alas y hacer que pierdan parte del brillo que utilizan como mecanismo de defensa frente a sus depredadores.
La investigación por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) analizó qué ocurre con estos insectos mientras pasan de la etapa de oruga a la de mariposa. Los resultados mostraron que la exposición a temperaturas elevadas puede afectar la apariencia final de las alas.
Las Morpho se caracterizan principalmente por sus tonos azules, aunque algunas especies también presentan colores marrones y anaranjados. Su particular brillo no es solamente una característica estética: cumple una función importante para su supervivencia.
"Cuando las mariposas fueron expuestas a temperaturas altas que simulaban las predichas bajo un futuro escenario de cambio climático, emergieron con alas de color alterado y más apagadas", explicó a la AFP la bióloga estadounidense Juliette Rubin, principal autora del trabajo.
Según los investigadores, una tonalidad menos intensa podría dificultar la capacidad de las mariposas para confundir a sus enemigos naturales. Esto podría dejarlas más expuestas a los ataques de aves y otros depredadores. "Esto podría tener importantes implicaciones para su biología", afirmó Rubin. Las mariposas Morpho habitan en bosques y selvas tropicales de países como México, Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú, entre otros. Algunas pueden alcanzar los 20 centímetros de tamaño.
El cambio climático amenaza a las mariposas Morpho.
El calor amenaza la reproducción de las mariposas Morpho
El impacto del calor también podría afectar otros aspectos de su comportamiento. De acuerdo con el estudio, los cambios en la coloración podrían hacer que estos ejemplares resulten menos atractivos para posibles parejas, lo que tendría consecuencias sobre su reproducción.
Además, los investigadores detectaron una mayor mortalidad durante el desarrollo. "También observamos que las Morpho que se desarrollaron bajo estas condiciones cálidas murieron con mayor frecuencia" en la etapa de crecimiento, señaló Rubin.
Para realizar el experimento, el equipo colocó crisálidas en condiciones de 35 °C durante el día y 28 °C por la noche, temperaturas utilizadas para representar un posible escenario climático futuro en su hábitat. Otro grupo permaneció a 28 °C durante todo el día y la noche, considerado el promedio actual de las zonas tropicales.
Al comparar ambos grupos, los científicos encontraron diferencias visibles en la coloración de las alas. "Descubrimos que los cambios de color inducidos por altas temperaturas serían detectables por los depredadores aviares", sostuvo Rubin.
De todos modos, los especialistas advierten que todavía falta determinar qué impacto concreto tendría este cambio en la supervivencia de las Morpho. Rubin señaló que serán necesarios nuevos estudios para establecer hasta qué punto las aves podrían aprovechar la alteración del color para detectar y capturar a estas mariposas.