El 17 de enero de 1944, Juan Domingo Perón y María Eva Duarte se cruzaron por primera vez. No fue un encuentro romántico ni casual, sino el resultado de una movilización solidaria después del terremoto que destruyó la provincia de San Juan.
La pareja se vio por primera vez en un evento solidario para recaudar fondos para las víctimas del terremoto de San Juan en 1944.
Después del encuentro, Perón incorporó a Evita a la secretaría de Trabajo y Previsión.
El 17 de enero de 1944, Juan Domingo Perón y María Eva Duarte se cruzaron por primera vez. No fue un encuentro romántico ni casual, sino el resultado de una movilización solidaria después del terremoto que destruyó la provincia de San Juan.
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Perón, por entonces secretario de Trabajo y Previsión, estaba al frente de la organización de la ayuda nacional; Evita, actriz y figura del radioteatro, se había sumado como voluntaria a la colecta para asistir a las víctimas.
Ese primer contacto ocurrió durante una reunión previa a los actos que se desplegarían en Buenos Aires. Días después, el 22 de enero, ambos volverían a verse en el evento central realizado en el Luna Park. A continuación, conocé los detalles.
A las 20:52 del 15 de enero de 1944, la ciudad de San Juan sufrió el sismo más grande de la historia argentina, con una intensidad de 7,4 grados en la escala de Richter, a una profundidad de 11 kilómetros.
El movimiento redujo a escombros cerca del 80% de las construcciones, la mayoría construidas con adobe, y dejó alrededor de 10.000 muertos y miles de heridos.
De acuerdo con testimonios de los sobrevivientes, tomados a lo largo de los años, las primeras horas fueron de terror. El aire se volvió irrespirable por el polvo, la capital quedó a oscuras y sin agua, y los gritos de auxilio era lo único que se escuchaba.
Los rescates dependieron, en gran medida, del coraje de vecinos que cavaban con las manos para sacar con vida a quienes podían. Los cuerpos sin identificar comenzaron a acumularse en espacios abiertos y las réplicas seguían derribando lo poco que había quedado en pie.
A esto se le sumó una lluvia inesperada complicó las tareas y las altas temperaturas aceleraron la descomposición de los fallecidos, generando un grave riesgo sanitario.
Ante la imposibilidad de realizar entierros individuales, el Ejército debió intervenir para organizar fosas comunes y cremaciones de emergencia, una decisión dolorosa pero necesaria para evitar epidemias.
La dimensión del desastre se conoció gracias a las transmisiones radiales que lograron salir pese al colapso general. Desde distintas provincias comenzaron a llegar camiones con alimentos, ropa y medicamentos. Mendoza se convirtió en un centro clave de asistencia, recibiendo heridos en su hospital central y enviando personal médico. Incluso Chile tendió un puente solidario, aportando ayuda humanitaria.
Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Juan Domingo Perón impulsó una gran colecta nacional destinada a asistir a las víctimas: convocó a sindicatos, fuerzas armadas, instituciones y hasta al mundo del espectáculo. Actores, músicos y figuras del teatro y la radio salieron a las calles de Buenos Aires con alcancías para recaudar fondos.
Eva Duarte fue una de las artistas que se sumó a esa campaña. No solo participó de la colecta callejera, sino que también colaboró en distintas tareas, y fue en ese contexto, durante una reunión de coordinación realizada el 17 de enero, cuando Perón la vio por primera vez.
"Entre los que quedaron para organizar, quedó esta chica. A mí me llamó enormemente la atención por su inteligencia y su sensibilidad, ¿no? Era una mujer de una gran sensibilidad...", detalló el ex presidente en una entrevista con Tomás Eloy Martínez en 1970.
Días más tarde, el 22 de enero de 1944, el Luna Park se convirtió en el epicentro del Festival de la Solidaridad, un evento a beneficio de San Juan. Esa noche, Perón y Eva volvieron a encontrarse, y el coronel le propuso incorporarse a la secretaría.
"Bueno, así se quedó en Trabajo y Previsión. Cuando terminó todo este trabajo, yo le dije 'vea, hija, usted trabajará por allá en el cine...'", señaló en la nota con Martínez, y añadió: "'Sí, sí, yo trabajo en televisión...", respondió Evita".
"En radio era en esa época..., en Radio de Yanquelevich estaba. Tenía una de compañía...", detalló Perón, y el entrevistador acotó: "De radioteatro". "¡De 'rascas'! Como decía ella siempre... Nosotros no somos artistas, somos racas', decía ella", agregó el ex mandatario, quien por entonces se encontraba en Puerta de Hierro en España.
Se dice que Eva Duarte le dijo "Coronel, gracias por existir" a Juan Domingo Perón en su primer encuentro en el teatro Luna Park, una frase que daría pie al comienzo de su futura relación. Con el paso de los días, el vínculo entre ambos se volvió más estrecho.
La actriz comenzó a colaborar en la Secretaría de Trabajo y Previsión, primero en tareas administrativas y luego como una pieza clave en el contacto con sindicatos y sectores populares.
Perón valoró su capacidad de trabajo, su intuición política y conexión directa con la gente. Ella, a su vez, encontró un espacio donde canalizar una vocación social que ya estaba presente en su vida.
"Entonces ella embaló en eso. Así como fue apta para lo de San Juan, fue apta para todo lo demás. Ya intimamos más, también. Ya empezamos a trabajar ya bien unidos porque ella era..., era muy capaz", contó en la entrevista de 1970 , y concluyó: "Era una mujer extraordinaria".
"Sin duda, el peronismo no hubiera sido el mismo sin Eva Perón. Ella puso la cuota de amor y fanatismo que necesitan las grandes causas", le explicó a Martínez, y continuó: "Mientras yo ponía los ladrillos, construía la casa grande que nos iba a cobijar a todos, ella abrigaba a los que estaban afuera para que no se murieran de frío esperando para entrar. Ella fue candidata a todo y nunca quiso ser nada".
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