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21 de septiembre 2010 - 21:33

El novio de Érica Soriano admitió existencia de una discusión

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El concubino de Érica Soriano, Daniel Langostena, reconoció la existencia de una discusión poco antes de la desaparición de la joven embarazada, y aseguró que tuvo "mucho miedo" por la manera en que la policía "estaba direccionando la investigación" en su contra.

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En declaraciones televisivas, Langostena admitió la existencia de desinteligencias en torno a la convivencia hija de la joven, que abandonó la vivienda en que vivían en Lanús, y volvió a la casa de sus abuelos.

Si bien confirmó la existencia de una discusión en torno al embarazo en los momentos previos a su desaparición, aclaró que no se debió a su continuidad "ni la de la pareja". Por otra parte, lanzó una enigmática advertencia a su mujer, a quien le reclamó que "de una señal de vida" y que "no tenga miedo".

"Le diría que no dude en dar un señal. Que no dude en hacerlo. Que no tenga miedo. Que todo es explicable y todos estamos muy desesperados buscándola", dijo Daniel en su primera declaración pública.

El hombre, sospechado por ser la última persona en contacto con Erica, reconoció la discusión entablada en una consulta con el obstetra y que continuó en el automóvil y al llegar a la casa que ocupan pero, sin embargo, la minimizó.

"En lo del obstetra no hubo discusión. Hubo una cosa insignificante" relató al afirmar que se trató de un cambio de "parecer" en el momento de efectuar una pregunta al profesional y que fue interrumpida con un gesto por su mujer.

Sin embargo, comentó entrelíneas que habían discutido pero le restó importancia al contenido de la misma. "Ella es el amor de mi vida. Mi socia para la familia", sostuvo además al admitir que habían buscado el embarazo durante cuatro meses.

A su vez, adjudicó los altercados a las molestias que le provocaba cursar los primeros tiempos de embarazo, "con exceso de sueño molestias, vómitos, irritabilidad por no sentirse bien y por la angustia que manifestaba por su hija".

En cambio, Langostena reconoció que al sentirse incriminado como sospechoso de la desaparición de su mujer, desapareció unos días por "miedo". "El miedo me paraliza", explicó al referirse a los comentarios y apreciaciones con respecto al caso y que, agregó, "distan mucho de la realidad".

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