17 de mayo 2004 - 00:00

El Papa canonizó ayer en Roma a Don Orione

El pequeño cotolengo de Don Orione fue escenario ayer a la madrugada del acto central en el país con motivo de la canonización del sacerdote italiano.
El pequeño cotolengo de Don Orione fue escenario ayer a la madrugada del acto central en el país con motivo de la canonización del sacerdote italiano.
Don Orione, el sacerdote piamontés reconocido por las obras realizadas en la Argentina y otros países latinoamericanos, fue proclamado santo por el papa Juan Pablo II, durante la ceremonia de canonización realizada ayer en Ciudad del Vaticano.

El acto fue presenciado por más de 30.000 peregrinos «orionitas» de todo el mundo, entre los que se encontraban unos 200 argentinos.

Orione, quien fue alumno de Don Bosco, fue definido ayer por el Papa como «el hombre de la caridad sin confines».

Durante la ceremonia del Vaticano, se recordó que el milagro reconocido a Don Orione para su canonización fue la curación inexplicable de un anciano que tenía un tumor en los pulmones. Su santificación fue votada por unanimidad por el consejo superior de médicos del Vaticano y por las comisiones de teólogos y cardenales.

Del mismo modo, el Papa canonizó a los italianos Annibale Maria di Francia (1851-1927), Paola Elisabetta Cerioli (1816-1865) y Gianna Beretta Molla, al sacerdote español José Manyanet y Vives, y al libanés Nimatullah Al Hardini (1809-1858).

Desde distintas localidades del conurbano bonaerense y del país, así como desde Paraguay, Brasil, Chile y México, se siguió paso a paso la canonización en el Vaticano. En la localidad bonaerense de Claypole, donde se encuentra desde 2000 el corazón de Luigi Orione -nacido en Italia en 1872-, se dieron cita todas las comunidades de Capital y Gran Buenos Aires para celebrar la santificación de Don Orione y realizar una multitudinaria misa de acción y gracias.

Luigi Orione fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia y realizó misiones en Europa y Sudamérica, en particular, en la Argentina -a la que consideró su segunda patria-, Brasil, Uruguay y Chile. Se fue de la Argentina en 1937 y
prometió volver «vivo o muerto». Falleció tres años después en San Remo y cuarenta más tarde fue beatificado por Juan Pablo II.

El pequeño cotolengo de Don Orione fue escenario ayer a la madrugada del acto central en el país con motivo de la canonización del sacerdote italiano.

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