Llamó la atención la actitud del Papa, porque muchos se confundieron con el característico atuendo de Papá Noel. El «camauro», gorro de un brillante color rojo y forrado de piel de armiño, nació en el siglo XII como prenda reservada a los papas, que lo utilizaban en invierno en lugar del habitual solideo blanco.
El gusto del Papa por el ropaje que utilizó Juan XXIII ya se puso de manifiesto el pasado 8 de diciembre, cuando se desplazó a la romana Plaza de España vestido con una muceta, una esclavina que cubre el pecho y la espalda, también roja y forrada de armiño, igual a las que a menudo llevaba el «papa bueno».
Dejá tu comentario