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13 de abril 2007 - 00:00

Emotivo reencuentro de los tripulantes del rompehielos

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Un clima de emoción y escenas de desbordante alegría se vivieron ayer cuando los tripulantes del rompehielos Irízar llegaron a Ezeiza. Además de por sus familiares, fueron recibidos a su llegada por la ministra de Defensa, Nilda Garré (en la foto superior). Estuvieron presentes el jefe de la Armada, almirante Jorge Godoy, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Jorge Chevallier, quienes también facilitaron la llegada de los evacuados.
Un destructor y dos corbetas llegaron ayer al lugar en el que se encontraba el rompehielos Almirante Irízar con el objetivo de alistarlo para remolcarlo. Además, el comandante de la nave, el capitán de fragata Guillermo Tarapow, bajó por primera vez del buque para evaluar la dimensión de los daños. El destructor Brown y las corbetas Robinson y Granville están cargados con materiales y personal para brindar apoyo logístico al Irízar con el fin de controlar el incendio y realizar todos los peritajes.

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En otro orden, los tripulantes y pasajeros del rompehielos llegaron ayer y fueron recibidos en un marco de intensa emoción por sus familiares que -como es lógico- estuvieron en vilo durante las cerca de nueve horas que los evacuados permanecieron en las balsas y los botes salvavidas, a merced de las inclemencias de los fuertes vientos y de un mar embravecido.

  • Presencias

  • En el recibimiento estuvieron la ministra de Defensa, Nilda Garré; el titular de la Armada, almirante Jorge Godoy, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Jorge Chevallier, quienes saludaron a cada uno de los tripulantes que arribaron en tres vuelos de aviones Focker F-28, provenientes de Trelew. Sin embargo, el primer lugar en el que pisaron tierra (después del incendio) fue Puerto Madryn, en donde los recibió el subjefe de la Armada, Jorge Manzor, quien declaróser «el hombre más feliz del mundo al saber que están en tierra sanos y salvos».

    Los únicos dos heridos sufrieron una luxación en un hombro en un caso, y en otro, los efectos de la inhalación de humo y un leve cuadro de hipotermia.

    Como ocurre luego de cualquier siniestro, ahora se desarrollará la investigación. En este caso, de acuerdo con las declaraciones de los tripulantes, el incidente se habría producido por un error mecánico y no por falencia humana.

    La actitud de Tarapow de no abandonar el barco más que para revisar los daños ayer a última hora le valió el reconocimiento de todos. «Por una decisión personal, como corresponde a una tradición de la Armada, él ha decidido quedarse en el barco y sigue allí», dijo el vocero del Estado Mayor Conjunto, Enrique Gómez Olivera.

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