Nuevamente manifestantes en el centro de Buenos Aires
provocaron atascamiento de tránsito y la cotidiana
complicación para el movimiento comercial y laboral de
miles de porteños.
Nuevamente el centro de Buenos Aires sufrió ayer las consecuencias de los conflictos sindicales por reclamos salariales que -aunque menores- no logran ser canalizados por las conducciones de sus respectivos sindicatos, como volvió a ocurrir con los profesionales de Institutos Nacionales de la Salud, adheridos a ATE. Se quejaron de que sus sueldos están congelados desde 1992 y exigen un incremento de 300 pesos.
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Por si no alcanzara con las manifestaciones de los estatales, los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas marcharon hacia el Ministerio de Educación para pedir que se sancione una nueva ley de Educación. En las puertas de la cartera educativa realizaron una asamblea y criticaron duramente al gobierno, siendo vigilados por una regular presencia policial. Lo mismo ocurrió en Caseros y Entre Ríos, donde se reunieron los trabajadores de los institutos nacionales, Mario Fatala (INAME) y Alimentos (INAL), reeducación social (Cenareso), Genética Médica y del Malbrán. Por su parte, los trabajadores estatales «autonvocados» del Hospital Alvarez en rebeldía con la dirigencia de Sutecba, otro de los gremios que acordó negociaciones colectivas, decidieron un nuevo paro para el miércoles 11, en tanto la interhospitalaria amenazó para ese día con «un plan de lucha» que incluirá cortes en la Capital Federal y huelgas en los hospitales del conurbano bonaerense.
Sólo ayer, se rescató como principio de solución, el acuerdo entre la Unión Tranviario Automotor (choferes) y las empresas de transportes de media y larga distancia que accedieron a una recomposición salarial para todas las categorías. El acuerdo permitió el levantamiento del paro que se había anunciado para hoy.
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