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14 de abril 2009 - 23:16

Ex inspector a juicio por no cerrar local con exceso de público

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Un inspector del gobierno porteño irá a juicio oral por no clausurar un local bailable que excedía la capacidad máxima de personas permitida, en el año 2005, a seis meses de la llamada "tragedia de Cromañón".

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El inspector, identificado como Leopoldo Ibarra y que en diciembre de ese año dejó de pertenecer al gobierno porteño, habilitó el local Moliere, en el barrio de San Telmo, pese a que albergaba a 900 personas cuando estaba habilitado para 290.

Ibarra será juzgado por el presunto delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público y en su defensa alegó que "desconocía cuándo debía o no proceder a la clausura de un local", informaron fuentes judiciales.

Los camaristas Rodolfo Pociello Argerich, María Laura Garrigós de Rébori y Mirta López González aseguraron que "no existe razón para que haya considerado que 900 personas no excedían la capacidad del local llamado Moliere".

Los jueces se manifestaron sorprendidos por la actitud del procesado, ya que en otras ocasiones se habían labrado actas "por haber superado el local Moliere la capacidad permitida".

"Llama la atención que, a continuación de ello, el imputado dejara asentado que el local no violaba la capacidad permitida porque tenía aproximadamente 900 personas", destaca el fallo de los camaristas.

"La violación de la norma que establece el límite de personas permitido en cada local nocturno -dos por metro cuadrado- aún es hoy el principal motivo de clausura de esos establecimientos, de los cuales la mayoría se concentra en el barrio de Palermo", informó una fuente del gobierno porteño.

Un vocero de la Agencia de Control Gubernamental dijo que por fin de semana -de jueves a domingo- inspeccionan en la ciudad de Buenos Aires "entre 180 y 200 locales, de los cuales entre el 10 y el 15% sufren clausuras, la mayoría por exceso de capacidad permitida" de personas en su interior.

En menor medida, también encuentran fallas en materia de seguridad, salidas de emergencia, cableado expuesto y funcionamiento inapropiado para la categoría en la que fueron registrados, detalló la fuente.

Precisó además que a los operativos de "nocturnidad" hay afectados unos 60 inspectores que el año pasado verificaron las condiciones en 4.280 locales bailables, en tanto este año ya controlaron 1.440.

El cumplimiento de las normas que regulan la cantidad de personas que pueden albergar las discotecas, pubs y otros locales nocturnos en los que hay baile o recitales se convirtió en eje de discusión tras el incendio en Cromañón, el boliche de la zona de Once donde el 30 de diciembre de 2004 murieron 194 jóvenes.

El local, ubicado sobre la calle Mitre, estaba habilitado para 1.031 personas. Pero según el fiscal del caso, había 3.000 la noche en que una bengala encendida desde el público, mientras el grupo Callejeros iniciaba el recital, tocó una media sombra suspendida del techo y generó el humo tóxico que causó la tragedia.

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