Éxito en el primer viaje al espacio de empresa privada

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Washington (ANSA) - Por primera vez en la historia de la exploración del espacio, un hombre salió ayer de la atmósfera terrestre en una misión íntegramente financiada y preparada por sectores privados. El piloto Mike Melvill, de 62 años, y la nave SpaceShipOne llegaron a una altura de más de 100 kilómetros sobre el desierto de Mojave, California, mientras desde tierra miles de personas seguían la misión.

La nave fue construida por la Scaled Composite y financiada, con más de 20 millones de dólares, por Paul Allen, el fundador -junto con Bill Gates-del coloso informático Microsoft.

El hecho es considerado un primer paso hacia la explotación comercial del espacio. La SpaceShipOne fue llevada a una altura de unos 165 mil metros por un jet especial, el White Knight, piloteado por Brian Binnie.

Después de separarse del jet, Melvill utilizó el cohete que llevó a la nave a 100 kilómetros de altura, fuera de la atmósfera, pero en la frontera antes de la órbita, con una aceleración superior a Mach 3, es decir más de tres veces la velocidad del sonido. Luego de algunos minutos fuera de la atmósfera, la Space-ShipOne descendió en el desierto de Mojave mediante un procedimiento similar al utilizado por la Space Shuttle. Aplausos y muestras de entusiasmo recibieron en tierra a Melvill, que gracias a la empresa ganó el derecho a ser reconocido desde ahora en adelante como el primer astronauta privado de la historia.

Cuando el SpaceShipOne, el aparato diseñado por
Burt Rutan, llevó a Melvill más allá de la barrera de los 100 kilómetros de altura, comenzó oficialmente la era en que para obtener un pasaje para admirar el espectáculo del espacio podría no ser necesario ponerse en lista de espera para la nave rusa Soyuz o la Space Shuttle estadounidense. «El vuelo espacial privado conducirá a nuevos intentos en el futuro», dijo Allen.

Entretanto, el propio Allen, Rutan y Melville gozan ya el éxito de la empresa y apuntan a un nuevo objetivo.

• Premio

La Scaled Composite, la sociedad de Rutan alimentada con dinero de Allen, encabeza ahora la lista por el X-Prize, un premio internacional de 10 millones de dólares para el equipo capaz de crear por primera vez un aparato con tres lugares para llegar al espacio suborbital, regresar a la tierra y repetir la empresa en dos semanas. El premio se inspira en el Ortiz Prize de los años '20 a la primera travesía en vuelo del Atlántico, distinción que obtuvo en 1927 Charles Lindbergh.

Melvill, el Lindbergh del siglo XXI, puede ahora felicitarse:
«Fue casi una experiencia religiosa» -dijo-. Vi un panorama sorprendente allí abajo. Pude ver hasta San Diego, sobre el Océano Pacífico y una gran parte del oeste de Estados Unidos». El panorama desde aquella altura es similar al que se puede ver al entrar en órbita con la línea azul de la atmósfera que se une en el horizonte con el negro del espacio.

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