Doce personas murieron, entre ellas nueve adolescentes, y 41 resultaron heridas al chocar un ómnibus que transportaba un contingente de alumnos de una escuela porteña con un camión sobre la ruta 11, muy cerca de la localidad de Margarita, en el norte Santa Fe.
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El accidente ocurrió anoche pasadas las 22 e involucró a jóvenes de entre 15 y 18 años del colegio Ecos del barrio porteño de Villa Crespo, cuya comunidad educativa recibió esta mañana la noticia con estupor y dolor y suspendió el dictado de clases por tiempo indeterminado.
El contingente venía hacia Buenos Aires desde la localidad chaqueña de Quitilipi, donde los jóvenes apadrinaban una escuela rural, cuando a la altura del kilómetro 650 de la ruta 11, en un lugar llamado Paraje 213, chocó en forma frontal con un camión que transportaba cueros.
Padres de los alumnos partieron esta mañana hacia la localidad santafesina de Vera, en la morgue de cuyo hospital se encontraban depositados los cadáveres de nueve adolescentes y el de una docente, con el fin de reconocerlos y traerlos a Buenos Aires.
El gobierno porteño decretó tres días de duelo y envió un avión sanitario hacia Santa fe, mientras los ministros de Educación y de Salud, Alberto Sileoni y Alberto De Micheli, dispusieron sus equipos de asistencia para contener psicológicamente a los padres de las víctimas.
En tanto, el gobierno nacional dispuso el envío del avión Tango 02 hacia la ciudad santafesina de Reconquista junto con un avión Hércules de la Fuerza Aérea para disponer el traslado de las víctimas y de los heridos.
En el trágico accidente murieron en forma instántanea nueve alumnos y una docente que los acompañaba, mientras que también fallecieron el chofer y el acompañante del camión que embistió al ómnibus de la empresa "Godoy", donde se trasladaban los 53 jóvenes de tercero, cuarto y quinto año del colegio porteño.
Fuentes policiales que investigan las causas del accidente dijeron a Télam que por la forma en que testigos dijeron haber visto al camión cuando los pasaba en la ruta "el chofer podría estar ebrio o dormido ya que conducía en forma oscilante, con las luces altas".
Un árbitro de fútbol, identificado como Miguel Sotelo, dijo a la prensa haber visto el choque porque viajaba unos 300 metros atrás del camión.
El testigo mencionó la trayectoria del camión como "vacilante" y agregó que al llegar al lugar de la tragedia "había cuerpos de personas muertas diseminados a varios metros de distancia, algunos sin piernas".
Otro testigo, Oscar Nisack, dijo que el chofer del camión que chocó contra el micro "estaba dormido o borracho" y contó que este vehículo, que transportaba cueros, los pasó "rozando y haciendo zigzag de un carril a otro".
A la altura del paraje 213 de la ruta 11, el ómnibus fue embestido en su parte frontal derecha y el impacto causó la total destrucción del frente de la carrocería, por lo que los jóvenes más afectados fueron los que viajaban del medio hacia adelante.
Diez dotaciones de Bomberos y vecinos de la zona rescataron a los heridos que fueron derivados en varias ambulancias a los hospitales Cullen de la ciudad de Santa Fe y a las localidades de Vera, Margarita y Malabrigo.
"Cuando llegué sentí una enorme impotencia y no podía atinar a nada, era un horror. Con mi hija trasladamos a una chica herida, totalmente en shock, sólo pedía que la lleváramos a la casa" relató Livio Krumbein, presidente comunal de Margarita.
Además, contó que detrás del camión que chocó con el ómnibus venía un contingente proveniente de un encuentro futbolístico en la localidad de Calchaquí, lo que facilitó la primera asistencia.
Los jóvenes retornaban desde la ciudad chaqueña de Quitilipi, donde habían ido para entregar donaciones de ropa y alimentos a la escuela rural del paraje "El paraisal", en su calidad de padrinos de ese establecimiento educativo, ya que esta actividad es parte de los programas especiales que posee la escuela porteña.
El camión era de Reconquista y se dirigía hacia una curtiembre de la localidad santafesina de Las Toscas para entregar cueros.
La directora del colegio rural chaqueño que fue visitado por los jóvenes accidentados, Rosa Moreira de Ledesma, destacó la "actitud solidaria" de los estudiantes hacia los niños que concurren a su establecimiento.
"Hace más de diez años que son padrinos de la escuela, y todos los años vienen. Aportan ayuda económica y establecen lazos afectivos con los chicos, que son sus ahijados", resaltó la docente.
Cerca de las 19 partió desde Reconquista el avión Hércules de la fuerza Aérea que trasladaba a la Capital los cuerpos de nueve víctimas de la escuela y unos cuarenta pasajeros entre familiares, especialistas en crisis traumáticas que les brindan contención, y funcionarios que viajaron a la zona de la tragedia.
En cuerpo de la décima víctima escolar fue recibido por sus familiares y trasladado a la ciudad de Buenos Aires por un servicio privado.
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