San Salvador de Jujuy - Esta provincia se conmovió ayer por el inicio de un juicio oral y público contra Romina Tejerina, una joven de 21 años que mató a cuchillazos a su beba recién nacida que fue concebida tras una violación. La mujer ingresó a la Sala II de la Cámara Penal -sala del juicio- en medio de un fuerte llanto, y testigos aseguraron que habría dicho que «mató a la nena en un ataque de paranoia al ver reflejada en su rostro la cara del violador».
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La joven fue violada en agosto de 2002 por un hombre de 23 años que fue apresado siete meses después del crimen de la beba, pero estuvo preso sólo 23 días y fue sobreseído por falta de pruebas. Un agravante en contra de la madre es que denunció la violación recién al año siguiente luego de dar a luz a una beba y antes de matarla en el baño de su casa. Desde entonces, alrededor de este espeluznante caso donde entran en juego aspectos psicológicos, religiosos, sociales y jurídicos, y hasta políticos, se inició una ardua polémica sobre las mujeres que son víctimas de embarazos por violaciones.
El debate involucró a legisladores y miembros de organizaciones sociales y feministas que reclaman su absolución con el argumento de que la chica no sabía lo que hacía en el momento del asesinato. Tejerina, quien actualmente está detenida en la Granja Penal de Mujeres en San Salvador, fue imputada del delito de homicidio agravado por el vínculo, una figura por la que puede recibir la pena de cadena perpetua. En la primera audiencia, los jueces comenzaron a escuchar los testimonios de siete personas, aunque rechazaron los testigos propuestos por la defensa: su madre y dos hermanas.
Miembros de organismos de defensa de los derechos de la mujer llegaron a Jujuy para presenciar el proceso, a la vez que militantes de la filial local de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) se concentraron frente a los Tribunales en respaldo a la joven.
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