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16 de mayo 2007 - 00:00

Gobierno culpa a los privados

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«La responsabilidad es de la empresa». La reacción, anoche, de la Casa Rosada fue unánime y apuntó a despegaral gobierno de los incidentes que durante horas se produjeron ayer en la estación Constitución, en un estallido de los pasajeros por el mal servicio de los trenes.

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A las 18, la imágenes de TV transmitidas casi en cadena cuando estalló el caos, eclipsaron un suceso sobre el que la oficialismo volcaba expectativas: la presencia de Cristina Fernández en un acto de campaña junto al candidato porteño K, Daniel Filmus.

Pero ése fue, claro, un factor anecdótico. Apenas el gobierno se notificó, a través de información policial de los incidentes, sobrevoló el fantasma del episodio de Haedo ocurrido en noviembre de 2005. Y, sobre todo, el temor a un estallido de alcances impredecibles. El gobierno está sensibilizado por las reacciones callejeras que tuvieron su máxima expresión el sábado con el «escrache» a Alicia Kirchner en Río Gallegos.

Por esa razón, el Presidente siguió ayer atentamente lo que ocurría en la estación Constitución, a través de informes que sistemáticamente le alcanzaba el ministro del Interior, Aníbal Fernández quien, a su vez, recibió partes policiales desde el lugar de los incidentes.

Frente al conflicto, el gobierno se enfocó sobre algunos puntos:

  • Se mantuvo la táctica operativa que hace tiempo despliega el gobierno: que los uniformados actúen sin armas, sólo con bastones y escudos. Ayer, desde el gobierno, se explicaba que la orden de no responder fue lo que derivó en que haya 10 efectivos policiales heridos y, hasta anoche, según la versión oficial, ningún manifestante.   

  • El gobierno orientó de inmediato la culpa de los incidentes a la empresa Metropolitano, de Sergio Taselli, responsable de la concesión del ferrocarril Roca, aunque con fuerte incidencia de subsidios oficiales. Se descartó, incluso, la presencia de infiltrados en el estallido inicial que atribuyeron al «mal servicio» prestado por Metropolitano.

  • En una segunda etapa, se explicó, aparecieron «grupos organizados» que se «enancaron» al malestar de los pasajeros que, según el comisario Ricardo Faranna, estaban «enardecidos» por la suspensión del servicio ferroviario. Ante eso, se indicó, el gobierno se enfocó en que se retome el servicio -hasta custodiaron a los maquinistas- porque una vez que volvieron a funcionar los trenes a las 20.10 se descomprimió el conflicto.

    P.I.
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