¿Qué hace que miles de jóvenes se sienten frente a una pantalla para escuchar una charla virtual de tres horas sobre la Revolución Francesa? ¿Es posible trasladar el conocimiento académico al lenguaje de las redes sociales? ¿Se pueden usar los memes como herramientas de enseñanza?
Historia para Millennials: el éxito de la divulgación en la era de los memes
En 2020, el docente y licenciado en Historia Pablo Borda creó una cuenta en Instagram para compartir sus conocimientos. Hoy tiene más de 55 mil seguidores y hasta organizó una fiesta temática para celebrarlo.
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Memes, jugadores clave en la propuesta de Borda.
Corría marzo del 2020 cuando la incertidumbre llamó a la puerta. La pandemia iniciaba su capítulo local y Argentina bajaba la persiana. El 21 de ese mes, un día después de decretada la cuarentena, el docente y licenciado en Historia Pablo Borda prendió su cámara y grabó un video de siete minutos.
La publicación se tituló "Los orígenes de Montoneros" y fue la primera de "Historia Para Millennials", la cuenta de Instagram que Borda creó para compartir sus conocimientos y mantener activa su faceta de educador en tiempos de aulas cerradas.
Ni en sus mejores presagios auguró que, apenas dos años después, Historia Para Millennials iba a tener más de 55 mil seguidores, convirtiéndose en la nave nodriza de otros proyectos paralelos. Mucho menos que organizaría una fiesta temática con los usuarios para celebrar el éxito.
"Hay gente que me dice 'sos como un influencer histórico'. Yo lo pienso como una persona que habla de historia en las redes sociales. En el fondo no es más que un profesor con una resonancia más amplia", explica Borda a Ámbito sobre el curioso fenómeno que protagoniza.
Evolución
Pablo Borda tiene 28 años, se recibió en la Universidad de Morón y ejerce como docente desde los 20. Hace dos años, durante el inicio del ciclo lectivo, su entusiasmo por volver a dar clases después de las vacaciones chocó con el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).
Ante ese escenario, empezó a subir videos hablando de historia a su cuenta personal de Instagram. Impulsado por el apoyo de sus amigos y seguidores, decidió crear un perfil dedicado exclusivamente a su pasión. Así nació Historia para Millennials.
"El nombre surgió de una cuestión improvisada. Nunca tuve una mentalidad pensada para el marketing, casi que eso va a contramano con lo que tiene que ver con la enseñanza de la historia, por más que uno cuando enseña tenga la cuestión del acting, de la expresión, de tratar de seducir y presentar una escena. Necesitaba un nombre que apuntara a la gente que creía que me iba a escuchar", relata.
Aunque no hay un consenso absoluto sobre a quiénes abarca, el término "millennial" suele referirse a aquellas personas nacidas entre 1980 y 2003. "Según las estadísticas de Instagram, la mayor parte del público de la cuenta, alrededor del 60%, tiene entre 21 y 35 años. También encontré numerosos generación X y baby boomers, hay gente de todas las edades", cuenta Borda.
Sin tener grandes conocimientos sobre redes, Pablo se abrió paso con sus habilidades como docente. Sumado al contexto de encierro y a la necesidad colectiva de entretenimiento, la página empezó a cosechar seguidores y generar comunidad: “Lo que ocurrió fue que en el mismo hecho de necesitar descargar energía y entusiasmo, la gente se enganchó conmigo”.
Borda dice: "Fui probando distintos formatos: videos cortos, videos más largos, videos medianos, algunos en vivo, con los memes siempre acompañados de datos históricos, fotos curiosas. Así, progresivamente, se fue delineando un proyecto que con el tiempo adquirió características propias".
"¿Por qué los piratas tenían conciencia de clase?", "¿Qué es el populismo?" y "El ascenso de Rosas y la construcción de su poder político” son algunos de los temas que acompañaron el inicio de Historia Para Millennials.
Divulgación
Además de sus ansias por dar clase, a Borda lo inquietaba una pregunta: ¿por qué los medios hablan sobre cuestiones históricas constantemente y casi nunca consultan a historiadores?
En sus palabras: "¿Por qué después son otros los que hablan de historia o los que la gente escucha hablar de historia? No le encontraba la vuelta. Por una contingencia absoluta, la de estar encerrado y tener que hablar de historia, inicié un proyecto que apunta a lo que a mí siempre me resultó inalcanzable: la difusión del conocimiento al público masivo, al público general".
Y aunque para algunos de sus colegas la palabra "divulgación" tiene connotaciones negativas, el entrevistado se siente cómodo con ella. "La divulgación es una tarea necesaria para que las producciones académicas no sean el objeto de análisis de una élite de intelectuales. Por más que la academia sea la base para que la producción histórica se supere, no tiene ningún sentido si como sociedad ese conocimiento no llega al alcance de todos".
Agenda
Claro que sin el feedback de su comunidad, el proyecto no tendría sentido. Atento a este punto, su creador identifica algunos tópicos que suelen generar revuelo. Uno de los más recurrentes es, sin dudas, el peronismo. Otros son la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam y el rosismo.
Sin embargo, el docente pondera uno en particular como ejemplo de la “falta de democratización del conocimiento histórico”: el debate por la Argentina liberal o “potencia” de principios del siglo XX.
“Acá tenemos una consecuencia de la falta de democratización del conocimiento histórico –amplía–, que es que desinformadores sostengan que Argentina era una potencia mundial a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando eso la hubiera ubicado en el plano central de los grandes acuerdos de paz como Versalles. Como es un tema de debate en la sociedad, se tiñe de sentidos políticos y tiene que ver con la construcción del presente, pone a la gente efervescente y la lleva a discutir, a buscar y debatir”.
Al respecto, Borda se declara crítico de la "visión hollywoodense" de la historia y de los consecuentes análisis bajo “lógicas de buenos y malos”.
"De repente pareciera que el conflicto en Ucrania es producto de personajes oscuros y nefastos que actúan por intereses personales, como Putin, en vez de buscar las raíces históricas del conflicto. Al momento de iniciarse la guerra, no he visto prácticamente a ningún historiador o analista político interesado en el tema o conocedor al que se le dé aire", protesta.
Actualidad
Dos años después del nacimiento de “Historia para millennials”, la situación cambió. La pandemia está en retirada y la vida se parece a lo que era antes, pero el lugar ganado por la virtualidad es irreversible.
Con el crecimiento de su cuenta, Borda se profesionalizó: compró un micrófono, una buena cámara y hasta se anima a hacer pequeñas ediciones de sus videos.
Además, desembarcó en YouTube, donde sus streamings son un éxito. Los audios de esas clases están disponibles en Spotify en formato podcast. El docente también participa de ciclos con páginas similares. Por ejemplo, cada jueves realiza “Café Millennial” junto a Juan Felipe Salguero, de la cuenta “Café Kyoto”.
En paralelo, realizó debates y entrevistas con dirigentes políticos como Gabriel Solano y Guillermo Moreno y con cientistas sociales, como la filósofa Roxana Kreimer.
Por fuera de la pantalla, comenzó a dar charlas presenciales en el centro cultural Caras y Caretas. “La verdad, que vengan cien personas un sábado a la noche a escucharme hablar de historia, que ese sea su plan de sábado a la noche, para mí es una locura. En el fondo siempre fue lo que me apasionaba, pero nunca sentí que iba a poder ser un divulgador. Era como un sueño lejano”, dice.
Fiesta Federal
Pero no todos son libros y clases: el 9 de julio, Historia Para Millenialls celebró haber superado los 50 mil seguidores con una “fiesta federal”. Fue un encuentro repleto de iconografía rosista, desde banderas de la Federación Argentina hasta divisas punzó, que fueron provistas por el emprendimiento “Santa Confederación”. “Una noche de bebidas espirituosas y baile”, como la define Borda.
A modo de cierre, el licenciado reflexiona acerca del fenómeno: “Siempre me consideré una persona afortunada de desempeñar el trabajo que me apasiona y, modestia aparte, me considero bueno en lo que hago. He trabajado mucho para tratar de llegar a esta instancia. El hecho de poder disfrutar plenamente de lo que no deja de ser mi pasión además de mi profesión, y de compartirlo con mucha gente, es una sensación que me realiza muchísimo”.
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