Una compleja intervención a corazón abierto, que se hizo por primera vez en la Argentina y tiene pocos antecedentes en el resto del mundo, le salvó la vida a una beba de 18 meses, quien fue operada en el Sanatorio Allende de esta ciudad, según se informó.
La pequeña había nacido con una malformación cardiaca que en el pasado la hubiera condenado a morir literalmente asfixiada, antes de cumplir los 10 años, según señalaron los especialistas que la atendieron.
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La intervención -que recién trascendió ahora- se llevó adelante hace dos semanas, mediante "un procedimiento que se realiza por primera vez en la Argentina", de acuerdo con lo indicado.
Se trató de una "cirugía híbrida de punción interventricular", que demandó apenas una hora de quirófano, y cuatro días después de la operación, la beba fue dada de alta.
Según lo señalado, el término "híbrida" se debe a que la cirugía tradicional se complementa con la hemodinamia (especialidad abocada a la circulación sanguínea) y la ecografía, un instrumento que permite visualizar permanentemente el órgano y los pasos a seguir.
Todo comenzó, de acuerdo con lo señalado, cuando la mamá de la beba, al amamantarla, observó que rápidamente la nena se agitaba. Esa dificultad se tradujo en bajo peso y los pediatras cardiólogos del Sanatorio Allende detectaron la existencia de una comunicación interventricular, una patología poco frecuente que afecta a sólo ocho de cada mil recién nacidos.
"Al mes de vida tuvimos que operarla por primera vez, con una técnica que actualmente es casi de rutina y consiste en el banding o cerclaje (colocación de una cincha) de la arteria pulmonar, para evitar la hipertensión pulmonar", señaló el cardiocirujano Roberto De Rossi, al frente del equipo médico. Un año después, según explicó el médico, hubo que "proceder a la punción".
La operación se realiza "a corazón abierto y latiente, bajo riguroso control ecográfico. Con un pinchazo en el ventrículo derecho, el dispositivo es dirigido hacia el izquierdo a través de la comunicación interventricular, que de esta forma quedará ocluida", se señaló.
Cerrar esa abertura "llevó unos 45 minutos", dijo el médico que encabezó el equipo, y agregó que "utilizando sólo 15 minutos de circulación extracorpórea, logramos reconstruir el tronco de la arteria pulmonar y terminar la operación".