9 de junio 2009 - 23:09
Juicio Garrido: los acusados admitieron haber disparado
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Al inicio del juicio concurrieron el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, el secretario de Investigaciones de la cartera, Paul Starc, y el intendente de San Isidro y amigo de la familia Garrido, Gustavo Posse.
Los funcionarios brindaron su apoyo a la viuda Marta Barberis, querellante en el proceso, al ser aceptada por la Sala I de Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro, y quien se mostró visiblemente conmovida por la situación.
Los acusados expusieron por separado ante los jueces y el primero en declarar fue Néstor Luque, el hombre según la investigación había dado los primeros dos disparos al oficial Garrido durante el robo al local de ropa Kevingston de San Isidro.
"A mí se me escaparon dos tiros mientras forcejeaba", afirmó Luque al recordar lo ocurrido el pasado 17 de febrero en el comercio ubicado en Chacabuco 361.
Además, el hombre -que se mostró "arrepentido" y lloró durante su declaración- reveló que su pareja Débora Acuña fue quien "remató" al subteniente Garrido con tres disparos cuando ya se encontraba herido.
En su exposición ante el Tribunal, Acuña afirmó que efectuó disparos con el arma de Garrido, pero dijo que su intención sólo "era robar y no matar".
Luego de esta primera audiencia, que también contó con la declaración de distintos peritos balísticos y científicos, el intendente de San Isidro y amigo de la familia Garrido, Gustavo Posse, confirmó que el Tribunal denegó el pedido de nulidad de las declaraciones previas de los acusados solicitada por la defensa, que aseguraba que habían sido "bajo presión".
Posse afirmó que ambos imputados se arrepintieron de lo acontecido en el local de ropa Kevingston, pero que "en uno de los casos" no le pareció convincente.
El intendente también indicó que existió "contradicción" en el relato de los dos enjuiciados acerca de la intencionalidad que tuvo cada uno al accionar el arma y asesinar a Garrido.
"Estoy convencido de que se llegará a la verdad de lo que ocurrió, pero creo que hay que dejar trabajar al Tribunal", agregó.
En tanto, Marta Barberis, viuda de Garrido, que asistió a la audiencia con el deseo de "verles las caras" a los presuntos asesinos, se mostró visiblemente angustiada por lo que debió vivir.
Marcelo Rochetti, abogado de la viuda, aseguró que existen "suficientes elementos" para condenar a la pareja acusada por el crimen a "reclusión perpetua".
"Hay tanta prueba que no importan otros detalles. Está la confesión de ellos mismos, el llavero con la foto de su hijo en la escena del crimen y está probado cómo fue el hecho. Hay lo necesario para condenarlos a reclusión perpetua", dijo el letrado en la puerta de los Tribunales de San Isidro.
Respecto del arrepentimiento que mostraron los imputados, Rochetti afirmó que a Luque no le creyó "nada" su llanto y reveló que a la mujer "no se le movió un pelo" durante su declaración ante los jueces.


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