El mítico estadio permanece cerrado desde fines de 2024. Desde entonces, las productoras DF Entertainment y Live Nation buscan llevar adelante un proyecto de remodelación que implica intervenir más de 11.600 metros cuadrados.
La Justicia volvió a suspender de manera preventiva cualquier intento de demolición o intervención importante sobre el mítico estadio Luna Park. La medida fue dispuesta por la Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario, que ordenó frenar de inmediato las obras para evitar un daño irreversible.
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El futuro del Luna Park: la Justicia volvió a frenar las obras
La medida llegó tras los planteos presentados por el constitucionalista Andrés Gil Domínguez y por organizaciones como Basta de Demoler, Fundación Ciudad y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, que objetaron la intervención prevista sobre el edificio.
En el centro de la disputa está el proyecto para transformar de manera profunda el estadio. La iniciativa contempla demoler una parte sustancial de la estructura actual para levantar un nuevo espacio, con mayores dimensiones y más capacidad. Según los cuestionamientos judiciales, eso implicaría intervenir más de 11.600 metros cuadrados y conservar apenas una porción reducida del inmueble original.
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El interior del Luna Park también corre riesgo de ser sustancialmente modificado.
Los jueces que intervinieron en el caso pusieron el foco en el valor patrimonial del edificio y remarcaron que la Justicia debe actuar antes de que el daño se concrete. En esa línea, advirtieron que la demolición “tiene efectos irreversibles” sobre el patrimonio cultural.
El caso mantiene abiertos varios frentes de tensión, no solo por el alcance de la obra sino también por lo que representa el Luna Park dentro de la historia argentina. El estadio ocupa un lugar central en la memoria cultural del país: fue sede de grandes peleas de boxeo, recitales multitudinarios y actos políticos que marcaron distintas épocas.
Por eso, más allá del expediente judicial, la discusión excede lo arquitectónico. Lo que está en juego es también el destino de una pieza cargada de valor simbólico para Buenos Aires y para buena parte de la vida pública argentina.
Un conflicto que ya lleva meses
La disputa judicial alrededor del Luna Park no es nueva. En diciembre de 2025 ya se había dictado una primera suspensión sobre el proyecto. Más tarde, en marzo de 2026, otra resolución había habilitado ciertos avances. Ahora, sin embargo, el proceso volvió a quedar paralizado.
Por el momento, la demolición no podrá avanzar hasta que la Justicia se expida sobre el fondo de la causa. Esa definición será clave, ya que podría derivar tanto en cambios sobre el proyecto original como incluso en su cancelación definitiva.
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