La siembra de maíz en Argentina se ve afectada por la chicharrita, un insecto de la familia Cicadellidae que transmite enfermedades que limitan la producción del alimento. Si bien es una plaga común en esta planta, se expandió desde el norte argentino hasta la zona núcleo lo que causa problemas en la fisiología y desarrollo de la plantación en todo el país.
Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) recibieron reportes de muchos lugares como el norte de Córdoba e, incluso, desde San Luis, siendo esta una de las provincias más afectadas actualmente. Esto da indicio de que la plaga se ha expandido bastante y alerta a los trabajadores e investigadores agropecuarios.
Facundo Ferraguti, coordinador de la Red Nacional de Maíz del INTA, explicó: “Si bien es una plaga endémica del NOA y NEA, restringida más que nada hasta la latitud 30 y este año debido a condiciones ambientales particulares y algunos procesos de escalonamiento de la fecha de siembra del maíz la encontramos en latitudes mucho más altas y, sobre todo, en maíces de primera en el sur de Santa Fe que nunca habíamos tenido”.
Según los especialistas del INTA, las condiciones de un invierno benigno, altas temperaturas y abundantes precipitaciones, junto con el escalonamiento en las fechas de siembra fueron las principales causas de la rápida reproducción y migración de esta plaga. Las siembras de primavera escapan a la enfermedad, pero facilitan la reproducción del insecto y la enfermedad, incrementando el riesgo para las siembras tardías de verano. Por lo tanto, ahora es cuando se visibilizan las consecuencias.
Cómo combatir la chicharrita del maíz
Tal como señalan los expertos, el escalonamiento de la siembra se considera una de las principales causas de la propagación de la plaga a zonas, por eso, cambiar esta práctica de sembrado puede tener un cambio significativo. También, aconsejan "acotar, en lo posible, fechas de siembra para evitar coincidir el período susceptible del maíz con los picos poblacionales de chicharrita".
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Las rayas en las hojas son uno de los primeros síntomas visibles de la enfermedad de la planta.
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Además, los expertos hacen otras recomendaciones para tener en cuenta:
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Restringir el alimento para la plaga: es importante eliminar malezas gramíneas huéspedes y las plantas de maíz guachas o voluntarias para reducir la población invernante.
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Elegir híbridos con buen comportamiento para esta enfermedad.
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Rotación de cultivos: alternar los cultivos en tus campos para evitar la acumulación de plagas específicas. La rotación ayuda a interrumpir los ciclos de vida de las plagas y reduce la presión sobre un cultivo en particular.
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Monitoreo constante: inspeccionar regularmente tus campos para identificar signos de plagas. Presta atención a cambios en el crecimiento de las plantas, daños en las hojas, presencia de insectos o cualquier otro síntoma inusual.
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Aplicar curasemillas: estas ayudan a proteger al cultivo durante los primeros 10 a 20 días. Aunque es necesario tener en cuenta que se den las condiciones climáticas adecuadas.
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Control biológico: fomentar la presencia de enemigos naturales de las plagas, como depredadores y parásitos.
Cómo distinguir la plaga del maíz
Se trata de un insecto que tiene entre 3 a 4 milímetros de longitud, de color amarillo pálido y tiene dos manchas redondas negras sobre el vértice de la cabeza. La chicharrita Dalbulus maidis actúa como vector y transmite a la planta la bacteria Mollicute Spiroplasma kunkelii. Los síntomas de achaparramiento del maíz aparecen entre las 2 y 5 semanas después de la inoculación y se vuelven más severos con el tiempo.
Los síntomas leves comienzan con hojas con rayas cloróticas que aparecen cerca de la base y se extienden hacia las puntas. Además, las hojas pueden mostrar enrojecimiento o deformaciones en los márgenes. En casos severos, las chicharritas pueden causar el secado prematuro de las espigas de maíz, afectando negativamente la producción.