La gran cantidad de mordeduras de perros peligrosos obligó a legislar sobre la materia. El
país entero está tomando recaudos.
Luego de la gran cantidad de ataques de perros que ocurrieron en los últimos meses en todo el país parece que se va tomando conciencia de la gravedad del caso. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires los dueños de las razas consideradas «potencialmente peligrosas» -si se aprueba el proyecto de ley de la diputada Marcelina Pérez Ibarra en el Senado bonaerense- tendrían la obligación de identificar a sus animales con un microchip o tatuaje y anotarlos en un registro de incidentes, junto con otras medidas de seguridad.
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La iniciativa resulta un caso testigo y es similar a la legislación que se prepara (o está disponible ya) en varias provincias, que incluye la Capital y propone además sancionar a los propietarios que abandonen perros o incumplan un conjunto de medidas de seguridad.
Para profundizar los considerandos vale tomar en cuenta las palabras de la diputada: «el proyecto fue presentado hace ya dos años y tiene media sanción de Diputados. Antes no había ni una sola legislación que controlara la tenencia de este tipo de razas».
Los dueños deberán inscribir a sus perros en un registro donde figuren sus datos, así como las características del animal y su lugar de residencia: «El perro tendrá una identificación para saber quién es el propietario. Hay muchos casos de ataques y nunca se conoce a personas poseedoras de estos animales», explica la legisladora.
En el registro figurará cualquier incidente violento que protagonice el animal, así como su traspaso, pérdida, robo o muerte certificada por un veterinario. Cualquier incidente que provoque el perro será incorporado a la hoja registral y de esa manera será conocido por las autoridades administrativas; puede culminar -según el proyecto- con la muerte o sacrificio certificado por veterinario o autoridad competente. El trámite lo organizan las delegaciones municipales, que son las responsables de entregar al dueño un instructivo para su crianza y las condiciones de sociabilidad: «Una vez que registren a los animales, los propietarios recibirán una capacitación de adiestramiento con las pautas de cómo educarlo», asegura Pérez de Ibarra.
Entre las obligaciones del dueño, el proyectoinsiste en la obligación de pasear a sus perros con correas y cadenas de menos de un metro de longitud, además del uso de un collar y bozal cuando se encuentren en zonas urbanas. «No es lógico que una raza como el dogo ande por la calle sin bozal ni correa. Puede atacar a cualquier persona que se le cruza por al lado», afirma la diputada.
Otra de las normativas del proyecto contempla la inclusión de ciertos cuidados para el hábitat de los animales, como estructuras resistentes y de dimensiones adecuadas para impedir que escapen o puedan romperlas con la mandíbula.
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