El empresario José Mainardi, detenido hace 12 días por matar a dos de los tres ladrones que lo asaltaron a la salida de un banco en el centro porteño, fue liberado ayer por orden de un juez de instrucción que consideró que se excedió en su legítima defensa. Mainardi recuperó la libertad pasado el mediodía, luego de realizar los trámites administrativos en el Departamento Unidad de Investigaciones Antiterroristas y en la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal, de la calle Madariaga al 6900 de Villa Riachuelo.
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Es que el empresario fue procesado por el juez de instrucción porteño Vicente Cisneros por «homicidio en exceso de la legítima defensa», delito que permite la excarcelación, y le trabó un embargo en sus bienes de 300 mil pesos.
El abogado Juan Carlos Salerni, defensor del empresario, aseguró que Mainardi «está bien, muy contento porque recupera su libertad», pero se mostró disconforme con la resolución del juez Cisneros. «No estamos conformes con la resolución dictada por el juez porque entendemos que no hubo un exceso en legítima defensa sino una legítima defensa pura», dijo el letrado, quien anticipó que va a «apelar esa decisión porque técnicamente no hubo ningún exceso». Salerni explicó que cuando los tres asaltantes comenzaron la huida, uno le gritó a otro «matalo, matalo que está armado», y fue por ese motivo que Mainardi decidió disparar con su pistola para defenderse.
La semana pasada, Mainardi había sido trasladado desde la cárcel de Marcos Paz a la sede de la Unidad de Investigaciones Antiterroristas por razones de seguridad y por temor a sufrir represalias por parte de otros presos.
El caso comenzó el viernes 4 de este mes a las 11, en la sucursal del Banco Nación situada en Carlos Pellegrini y Paraguay, en pleno centro porteño, de donde Mainardi se retiró tras extraer 20 mil pesos en efectivo.
Según la Policía, tres ladrones que se movilizaban en una moto lo siguieron algunas cuadras, y en avenida Córdoba y Esmeralda lo golpearon en la cabeza y le sacaron el dinero.
El empresario dejó que los delincuentes se subieran a la moto y, luego, extrajo una pistola nueve milímetros que portaba con permiso del Registro Nacional de Armas (RENAR), y comenzó a disparar.
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