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12 de julio 2006 - 00:00

Madrugada violenta: ladrons entran a restaurante y matan a padre e hijo

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El dueño de una parrilla del barrio porteño de Colegiales y el hijo de su esposa fueron asesinados hoy a balazos en un intento de robo por tres asaltantes que luego fueron detenidos, uno de los cuales había sido liberado por la Justicia hace ocho días tras el pago de una fianza de 400 pesos.

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El doble crimen se registró en momentos en que se festejaba el cumpleaños 26 del muchacho asesinado y en la parrilla había varios familiares y chicos, a quienes los delincuentes amenazaron con asesinar si no les entregaban dinero.

Los asaltantes, entre ellos un adolescente de 17 años, se fugaron del local a bordo de un taxi pero fueron detenidos en Parque Chas tras un tiroteo con policías de la seccional 39.

El episodio ocurrió pasada la medianoche en la parrilla "Nachos", situada en la avenida Forest 1399, de Colegiales, cuando Jorge Daniel Almada festejaba su cumpleaños junto a su padrastro Ignacio Bareiro, de 48, y el resto de sus familiares.

Según las fuentes, en el lugar estaba la hija de Almada de cuatro años, otro hijo de Bareiro, llamado Rubén, de 21, y otras mujeres y chicos familiares de las víctimas.

Rubén Bareiro explicó que el local estaba abierto al público aunque en el momento del hecho no había clientes, sino que sólo quedaban ellos ubicados en una mesa en el fondo de la parrilla.

"De pronto nos encontramos con esos dos tipos parados en el medio del salón y nos amenazaron con armas. Querían plata y nos gritaban a todos que les diéramos las billeteras y celulares", dijo el joven. 

Luego de juntar el dinero que había y cuando estaban a punto de irse, apareció en escena el dueño del local, Ignacio Bareiro, quien bajó las escaleras desde el primer piso al salón principal.

"Mi viejo se quedó helado y automáticamente fue uno de ellos (de los ladrones) corriendo, lo empujó y lo puso contra la pared, mientras la otra persona le gritaba: 'Tirale, tirale'", recordó Rubén, quien dijo que acto seguido se escuchó el disparo efectuado contra su padre, quien cayó en medio del salón.

"Prácticamente lo fusilaron", añadió el hijo de la víctima, quien precisó que en ese momento él y su hermano, Jorge Almada, intentaron reducir a los delincuentes armados.

"En ningún momento nos resistimos al robo, pero después, mi hermano y los demás agarraron al que había matado a mi viejo y yo salí corriendo al otro que me disparaba", agregó el joven.

Tras seguirlo hasta la esquina y arrojarle una silla, Rubén Bareiro regresó a la parrilla y se encontró con su hermano Jorge herido a balazos en la calle, frente a la puerta de la parrilla.

Rubén, quien sufrió algunos cortes en el cuero cabelludo a raíz de culatazos que le aplicó el ladrón, dijo que los asaltantes se fueron en un auto en el que los esperaba un tercer cómplice.

Almada fue trasladado herido al hospital Tornú, del barrio porteño de Parque Chas, donde murió horas después a raíz de las heridas de bala sufridas, dijeron las fuentes.

Después del hecho, en la esquina de Urdinea y Ballivian, de Parque Chas, policías de la seccional 39 atraparon tras un tiroteo a los tres sospechosos que iban en un taxi Ford Escort con una mochila con prendas manchadas de sangre y 200 pesos.

Uno de los detenidos había sido liberado por la Justicia hace ocho días por 400 pesos de fianza, tras haber estado detenido menos de tres meses por un asalto a mano armada y tiroteo en Floresta, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Jonathan Aníbal Toloza Inostroza, de 19 años y nacionalidad chilena, quien recuperó su libertad el 4 de julio último, por decisión de la Sala VI de la Cámara del Crimen porteña, quelo excarceló a cambio de 400 pesos de fianza.

"Gracias a Dios los policías actuaron bien y los pudieron detener, pero la vida de mi hermano y mi viejo no la devuelve nadie", expresó Rubén Bareiro acongojado.

Con lágrimas en los ojos, el joven dijo que lo que más le duele es que su hijo chiquito y la hija de su hermano vieron cómo mataron a su abuelo y, en el caso de la nena, a su papá.

"Me gustaría terminar con todo esto y poder vivir en una Argentina tranquila en la que se pueda trabajar y salir adelante uno mismo...esto era un trabajo familiar, abríamos a las 7 de la mañana y cerrábamos a las 2, no descansamos, éramos trabajadores para tener algo mejor", expresó el joven.

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