Manual de zonceras y sandeces

Información General

  
  • Sin que nadie le preguntara, casi por convicción -y en defensa de la presidente Kirchner-, Antonio Cafiero por televisión, dijo: «Quiero aclarar, porque la conozco a Cristina, que ella está en condiciones y preparada para ocupar el cargo que ocupa». No fue, precisamente, una ayuda cuando la discusión se refería al conflicto con el agro y en el programa se había cuestionado la parálisis oficial para encontrar una fórmula de diálogo con los ruralistas. En TN.

  • El párroco de El Rodeo, en Catamarca, Bernardo Canal Feijóo, sorprendió al gobernador Eduardo Brizuela del Moral y a otros funcionarios en pleno acto oficial por el 25 de Mayo, con un invocación religiosa cargada de cuestionamientos a la clase política. El mandatario catamarqueño se enojó, porque -dijo- «no era el momento, en el día de la patria, para venir a decir que los políticos son corruptos». Claro, hay fechas y fechas. Todo, según «El Ancasti».   

  • «Un día en mi vida es una locura. Me gustaría que la gente sepa que estoy igual de cansada que cualquier madre, no duermo nunca.» Carolina Pampita Ardohain en «Luz».   

  • «A algunos sectores, este gobierno les resulta insoportable. Les resulta insoportable que la política ya no sea el símil de una mesa de Mirtha Legrand donde todos consensuamos, nos damos la mano y somos amigos». Así se expresó uno de los intelectuales del kirchnerismo (así se denominó la mesa que integran), Ricardo Forster, de profesión filósofo, quien al propósito o clima «destituyente» que le atribuye a la protesta del agro, sostuvo: «Se trata de algo parecido a lo de 2001. Ponerse la escarapela, apelar a la patria, constituirse como reserva moral son gestos, actitudes, evidentes en ese sentido». Justo cuando el gobierno, y el PJ de Néstor Kirchner, apelaban a todo el repertorio celeste y blanco imaginable para justificar sus medidas contra el sector agropecuario. En «Debate».   

  • «En 1991, el único año capicúa del siglo XX, la Argentina decide poner el 1 a 1, que da número 11, como las Torres Gemelas. Cuando cae, lo hace en 2002, único capicúa del siglo XXI». ¿Un mensaje cifrado? «Sí. En 1991, el país pierde su identidad y quiere ser como EE.UU., igualándose con el dólar. ¿Pura coincidencia? Esas dos torrecitas, el 11-1, se cae 11 años después. Es el pago por querer parecerse a los norteamericanos. Es un ciclo que se repetirá dentro de un siglo.» Parte de una entrevista en «Viva» a Manuel Martínez, ex financista y actual numerólogo.   

  • «Nunca iría sola a un baño público. Cuando me dan ganas de ir, le pido a una amiga que me acompañe.» Agustina Cherri, actriz, en «Paparazzi».   

  • «Las retenciones móviles son un instrumento de la policía económica, válido, pero deben regularse para evitar desequilibrios.» Luego, como si no alcanzara el dislate, afirmó: «La apropiación indebida de los derechos de los demás (vía las retenciones) es una deformación muy preocupante». De puño y letra de Horacio «Pechi» Quiroga, un radical K.   

  • «Hay gauchitos de cuarta categoría y hay empresarios de primera» involucrados en el paro del campo, dijo el taxista Jorge Viviani. Hombre de otra categoría.   

  • «Quién sabe si gracias a 'Patinando por un sueño' tal vez encuentre el amor de mi vida». Raquel Mancini preparándose para participar del programa de Tinelli. A la ex modelo de 42 años le propusieron posar para «Playboy», pero sintió «que todavía no era el momento». Seguramente, cuando madure. En «7 Días».   

  • «Ahora, el que no suma, resta.» El ministro de Planificación, Julio De Vido, quien reveló sus últimos conocimientos de matemáticas.   

  • Susana Giménez contó una anécdota de sus días con Monzón en el primer número de «Susana», su revista. El diálogo se produjo en Mar del Plata, caminando por la playa, cuando ella vio un pingüino: «'Carlos, ¡mirá qué divino el pingüino! ¡Me muero! ¡Cómo me gustaría tocarlo!' En un segundo, Carlos agarró una piedra enorme y la lanzó contra el pobre animal. Le pegó en la nuca y lo desmayó en el instante. No me salían las palabras. No sabía si gritar, llorar o desmayarme. Carlos seguía ajeno a que lo que acababa de hacer una bestialidad. Se cargó el pingüino al hombro y me lo trajo todo ensangrentado. Venía con una cara de felicidad, como si trajera un anillo de brillantes de Tiffany's. Cuando logré sobreponerme, le grité como una loca. '¡Vos estás loco! ¿Cómo le vas a pegar al pingüino?' '¿No me dijiste que lo querías tocar?'», le contestó él.

  • El presidente Bush, se supone que por el jet lag, planteó en su último viaje a Medio Oriente: «Mi objetivo es que cree un Estado palestino». Más, añadió: «Quiero que sea antes de que finalice mi mandato». Justo cuando Osama Bin Laden sostenía que, gracias a la ayuda de Dios, seguiría en combate contra Israel y sus aliados.   

  • «Hago terapia porque no puedo estar sola ni 15 minutos.» Jésica Cirio, vedette y modelo, famosa por el desacuerdo colectivo sobre si su trasero es original u operado. También por su circulación en un ámbito de jóvenes con tamaños discretos. En «Pronto», la rubia agregó que «no saldría con un verdulero». Ni siquiera en los 15 minutos que no puede estar sola.   

  • «El Banco Central ha demostrado con hechos que tiene plena capacidad para cumplir su rol esencial: garantizarle a todos los argentinos la estabilidad.» Martín Redrado, en un reportaje, se supone que refiriéndose a lo que ocurre en las finanzas de la Argentina.   

  • «Con las mujeres heredé de mi viejo ser muy caballero. Para la seducción les puedo regalar desde un chupetín o un muñeco de peluche hasta un ramo de flores.» Carlos Nair, en «Caras», hijo de Carlos Menem. Nunca un libro de obsequio.   

  • «Por suerte a mí las mujeres nunca se me acercaron por plata. Siempre tuve un acercamiento con el sexo femenino muy límpido y noble. Siempre.» Adrián Suar en «Viva», reputado como uno de los actores menos cándidos de la Asociación.   

  • «Las multinacionales se llevan, por monedas, riquezas mineras del país; las petroleras agotan las reservas de hidrocarburos y nos obligan a importar a precio de oro; todos los « concesionarios» (prestadores de servicios varios, banqueros, etc), beneficiarios de canonjías oficiales, conforman intereses que, si no son disciplinados, juegan -y han jugado- en contra del interés nacional. Al igual que frigoríficos, cerealistas, financistas de pools de siembra que son, desde siempre, los que se apoderan del beneficio del trabajo rural y que -en el medio de la confusión del debate-construyen su imperio, mientras el campo, la inmensa mayoría de los productores, navega un desencuentro inentendible que amenaza en convertir una oportunidad única en una crisis tan inútil como inexplicable.» Economista de origen católico, seguidor de Cafiero, que seguramente incluirá en nuevas afirmaciones los nombres de los tres o cuatro argentinos que faltan en su lista de ladrones. En «Debate».
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