Hasta unos 3,7 segundos antes del choque, la sonda envió a la Tierra fotos del núcleo del cuerpo celeste, formado de roca y hielo, y cubierto de cráteres.
Imágenes tomadas por la sonda, desde unos 500 kilómetros, mostraron un cono invertido de desechos causados por la explosión, que se proyectaban fuera del cometa, cuya forma es irregular y alargada, con una sección de unos 6,5 kilómetros de diámetro.
La misión costó 333 millones de dólares y, lo mismo que la sonda, fue bautizada Deep Impact (impacto profundo) en referencia a una película de ciencia ficción del mismo nombre, en la que se debía bombardear el núcleo de un cometa para salvar a la Tierra.
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