Si bien el especialista comentó que de alguna manera se destaparon las arterias coronarias, agregó que, para saber si lo extraído de la cavidad es de riesgo, se deben realizar los estudios oncológicos pertinentes.
El menor es integrante de una comunidad aborigen de la zona de Moconá, en la provincia de Misiones, cerca de la frontera con Brasil, y por cuestiones culturales los padres -Leonarda, de 17 años y Crispin de 21- no querían consultar a los médicos. Los tumores que se le extrajeron a Julián estaban alojados en la aurícula derecha y el ventrículo derecho, y los médicos explicaron que «el chico toleró bien la operación», aunque por el momento se debe ser «muy cauto» en cuanto a la recuperación del niño. «El cuadro es gravísimo, fue progresivo y llegó al hospital casi por casualidad, derivado por una jueza», aseguró Schlichter, quien señaló que, en caso de no haber sido operado, Julián no tenía posibilidades de vida.
Dejá tu comentario