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19 de octubre 2010 - 17:20

Otra argentina denunció que fue maltratada y expulsada de España

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Otra argentina denunció que fue maltratada y deportada del aeropuerto madrileño de Barajas por las autoridades de España, que le impidieron ingresar al país para visitar a su hija.

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La mujer, de 58 años, casada, madre de tres hijos y mucama desde hace 18 años en el Sanatorio de Niños de Rosario, sostuvo que lo que sufrió en el aeropuerto de Madrid fue "una falta de respeto total" y "una sirvengüenzada", y se quejó por la actitud de las autoridades españolas.

El caso se conoció apenas unos días después de que trascendiera el episodio que sufrió otra argentina, la profesora universitaria María Cecilia Tonon, quien denunció que fue demorada durante seis horas "en una especie de cárcel" dentro del aeropuerto de Barajas, sometida a varios interrogatorios y luego deportada al país, tras lo cual perdió un embarazo de tres meses.

Tras ese episodio, las autoridades consulares de España y Argentina anunciaron que discutirán los procedimientos de admisión que se aplican en la península ibérica, para tratar de evitar que se repitan estos casos.

Sin embargo, en medio de esos anuncios, trascendió ahora otro episodio, ocurrido el miércoles 13 de este mes, que tuvo como protagonista a la mucama rosarina Victoria Di Salvo, quien había viajado a España con una reserva de hotel y "con todos los papeles en regla", según relató.

Ya de regreso en el país luego de haber sido expulsada, la mujer aseveró que pasó en Madrid las "48 horas más patéticas" de su vida, y sostuvo que allí la trataron "como delincuente".

En declaraciones a un canal de TV por cable, la mujer relató que en el aeropuerto comenzaron cuestionándole que se quedara 90 días en España -eso indicaba su pasaje de regreso- y luego la sometieron a un interrogatorio en el que participó un abogado.

También dijo que no sirvió de nada que su marido hiciera desde la Argentina un depósito bancario pagando la totalidad de su estadía en el hotel, porque las autoridades españolas "no quisieron dar marcha atrás".

"Me compré el pasaje para el 12 de octubre y con regreso el 10 de enero en una agencia de Rosario donde me dijeron todo lo que debía llevar. Mi hija vive en Canarias, está embarazada, quise visitarla pero no ocasionarle problemas. Por eso no tramité la carta de invitación para parar en su casa, sino que reservé lugar en un hotelito modesto. La reserva la pagué con una tarjeta internacional que sacamos con mi esposo especialmente", contó la mujer, en declaraciones al diario La Capital de esta ciudad.

Y agregó: "Llevé conmigo dinero en euros y dólares por un monto que supera lo que piden como requisito de ingreso, también llevé seguro médico y obviamente pasaporte. Así que pasé por migraciones muy tranquila sin suponer el infierno que iba a vivir después".

La mujer relató que le preguntaron a qué iba, si tenía dinero, si trabajaba, y finalmente le decían que no podía ser que quisiera quedarse por 90 días.

Como ejemplo, la mujer contó que le preguntaban cómo era posible que se quedara tanto tiempo, y ella explicó que como trabaja en un sanatorio desde hace 18 años le corresponden "tantos meses de vacaciones", pero ante ello el empleado le retrucó: "En ningún país del mundo le dan a una mucama tantos días, señora".

Señaló que luego de tenerla tres horas esperando, la dejaron sólo "con la cartera, billetera y documentos" y le sacaron el resto de sus pertenencias, como el teléfono celular y artículos de cosmética.

"Me llevaron al sector de inadmitidos donde nos ofrecieron comida, un lugar horrible para dormir, tres teléfonos y tarjetas para llamar a parientes y al consulado. Allí, tras dos días de angustia me terminé bañando y secando mi única ropa interior con un secador de manos", relató la mujer.

Di Salvo dijo que le pidió a su hija en España que llamara a su trabajo en Rosario y al hotel reservado para que le enviaran mails con las pruebas de lo que ella decía. "Recibí todo, pero nada los conformaba. El abogado me recomendó que durmiera ahí y que al otro día me llevaría ante el juez para apelar. Nunca lo hizo. Volvió y me dijo que el juez había denegado mi entrada porque debí haber pagado toda la estadía y no sólo la reserva".

"Recién el 14, a la medianoche, acompañada con dos policías me subieron a un avión de regreso. Mis documentos y pertenencias me las devolvieron al llegar a Ezeiza", contó.

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