Los vuelos de Aerolíneas Argentinas continuaban sufriendo hoy demoras en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, aunque la situación tendía a normalizarse y la tensión comenzaba a ceder, tras los graves incidentes del fin de semana pasado.
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Por la mañana, ante la reprogramación de varios vuelos, pese a que los empleados de Aerolíneas Argentinas comenzaron a atender en los mostradores, los pasajeros continuaban con una mezcla de ofuscación, mientras eran vigilados por efectivos de la Policía Federal y la Gendarmería Nacional.
El hall del aeropuerto, temprano a la mañana, se encontraba repleto de pasajeros que, en su gran mayoría, no tenían certezas sobre el momento en que iban a poder viajar a destinos como Ushuaia, Madrid, Santiago de Chile o Santa Cruz de la Sierra, cuyos vuelos sufrieron nuevas reprogramaciones.
Sin embargo, con varias horas de retraso y en el marco de un intenso movimiento alimentado por el cambio de quincena, además de los coletazos de los incidentes del fin de semana, los vuelos comenzaron a salir y la situación tendía a normalizarse.
La situación vivida en Ezeiza en los últimos días tuvo sus efectos colaterales en el Aeroparque Metropolitano, donde esta mañana se cancelaron dos vuelos y otros sufrieron demoras de hasta tres horas.
De acuerdo con la explicación que recibieron algunos pasajeros, la situación de Ezeiza derivó en el traslado de equipos y personal para poder normalizarla, lo que tuvo su efecto en el movimiento del Aeroparque metropolitano.
En Ezeiza, los empleados de mostrador atendían al público, aunque sin sus uniformes, pero las demoras se prolongaban -aunque en menor medida que durante el fin de semana pasado- por medidas de fuerza de pilotos y personal de rampa.
Según se supo, al volver a sus tareas, algunos se encontraron con que les habían robado efectos personales, uniformes y materiales de trabajo durante los violentos incidentes ocurridos el sábado pasado.
"No sabemos qué hacer, si irnos o no. Sentimos sueño, hambre y cansancio. Más que nada lo sufren los chicos", indicaba una mujer embarazada que aguardaba la salida de su vuelo, junto a su familia.
"Nos dijeron que el vuelo iba a salir a las 8:00 y que estemos dos horas antes. Por eso, por las dudas, estamos desde las 5:00, y nadie nos informa nada", expresó con resignación cuando ya se había cumplido el horario que se había pactado para su partida.
El viernes pasado, las medidas gremiales del personal de rampa y los maleteros provocaron demoras, que luego se agravaron cuando el gremio APA (Asociación de Personal Aeronáutico) decidió retirar al personal de mostrador.
Enseguida, Aerolíneas Argentinas decidió cancelar todos sus vuelos para la jornada siguiente, aunque por la mañana, sólo dos servicios partieron a sus destinos.
El caos, con pasajeros que llevaban más de 36 horas varados, tuvo su eclosión en la tarde del sábado, cuando el gerente de relaciones institucionales de la firma, Jorge Molina, intentó explicar la situación y fue agredido por algunos pasajeros, que además causaron destrozos en el sector comercial de la empresa.
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