Pelé tiene su propia máquina tragamonedas -pingüe negocio- y, como no podía ser de otra manera, también Diego Armando Maradona dispone de la suya (salvo que todavía no ha tenido un importante desarrollo comercial).
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La licencia fue suscripta por el ex jugador hace tiempo (menos de l0% de la venta de la máquina -unos 10 mil dólares-, ninguna participación en la explotación del juego) y, por lo que se sabe, la máquina tragamonedas realizada en la Argentina ofrece una interesante tentación para los jugadores.
Incluye videos, juegos de fútbol, recuerdos de los goles, múltiples alternativas para ganar y perder dinero, y esas condiciones especiales del artilugio lúdico -a utilizarse sólo en casinos y bingos- son lo que se sospecha habrá de convertir al emprendimiento en un próspero negocio, ya que el mercado en general hasta ahora no personalizaba el instrumento del juego. Este cambio, la personalización, es un nuevo atractivo a observarse no sólo en el ámbito nacional sino sobre todo internacional, y seguramente aportará a Maradona una fuente de recursos interesante cuando sus reservas parecen un tanto deshilachadas. Con su nombre -no sólo él-se ganará mucho dinero.
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