El periodismo desinformado ha vuelto a tergiversar la realidad. Ahora, ha acusado al padre Julio César Grassi de desobedecer una disposición judicial por haber dado una misa. Nada más erróneo.
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El sacerdote Grassi tiene vigentestodas las licencias eclesiásticas y por lo tanto puede administrar todos los sacramentos en todas las diócesis.
Además, la Iglesia no está esperando la sentencia penal porque tiene su propio código y no suspendería a Grassi sin antes comprobar su culpabilidad. Ni siquiera ha iniciado un juicio canónico y todos los antecedentes son impecables.
Lo sucedido el lunes fue en relación al Mes de María Auxiliadora, una misa en la Basílica de Almagro que lleva su nombre. Todos los colegios salecianos llevan a sus chicos a visitarla en mayo, según una centenaria tradición.
Como padre espiritual de la fundación Felices Los Niños, el sacerdote Grassi celebró la misa y no más que eso, cumpliendo por demás las restricciones del proceso.
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