2 de mayo 2005 - 00:00

Preocupante: ola de paros sigue sin solución

• A la paralización que vive Chubut, ya con pérdidas en exportaciones por u$s 20 millones, se suma hoy la huelga en automotrices con epicentro en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe • El alza de los precios (innecesaria porque pudo haberse evitado) y las elecciones de octubre están lanzando a los gremios • El plan SMATA es agregar una hora diaria de paro hasta hacerlo en forma total el 11 de mayo • Piden $ 2.000 de básico, en un sector que sólo está trabajando a 40% de su capacidad • En realidad, ya son muy pocas las actividades donde no hay presión salarial • Es una amenaza además al control de la inflación, ya que pocos pueden absorber los eventuales aumentos • Algunos gobernadores no ayudan elevando sueldos a sus estatales y amenazando a empresarios con sanciones si no hacen lo propio.

José Rodríguez
José Rodríguez
El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) ratificó el comienzo de un plan de lucha a partir de hoy en las fábricas DaimlerChrysler, Volkswagen, Ford y General Motors con paros de una hora por turno que continuarán con una hora más de huelga por día hasta llegar al cese total el 11 de mayo.

El SMATA negocia con esas cuatro empresas una recomposición salarial en el marco de «una gran paritaria» nacional y exige un haber básico de 2.000 pesos para las categorías inferiores. Entre hoy y el 10 de mayo, el plan de lucha incluirá marchas en el interior de los cuatro predios industriales.

El sindicato ratificó el viernes como «base» de la negociación con las multinacionales su reclamo de un básico de 2.000 pesos para los estamentos inferiores y una apertura de las escalas para recomponer la totalidad de las categorías de las diferentes especializaciones, ya que existen « disímiles situaciones», indicó.

• Preocupación

«Existen disímiles situaciones salariales en las distintas plantas, aunque ya están en conflicto ante la insuficiencia de las mejoras ofrecidas y el absoluto estancamiento de las negociaciones», dijo el titular del sindicato, José Rodríguez. La demanda sindical causa preocupación en las automotrices.

Para las empresas, la situación se produce en un momento clave ya que después de la fuerte crisis del sector, tras la devaluación, recién ahora está recuperando los niveles de actividad. En 2002 se vendieron sólo 86.000 vehículos contra los 500.000 comercializados en el '98. Para este año se espera un mercado de más de 350.000 unidades, lo que permite a la Argentina volver a ser tomada en cuenta por las casas matrices a la hora de decidir inversiones.

«La competitividad ganada por la Argentina por la devaluación del peso se ha ido perdiendo en los últimos meses por el aumento de los costos de los insumos y, también, de ajustes salariales que se han otorgado. Aceptar los pedidos del SMATA pondría en riesgo inversiones que se están evaluando para producir nuevos modelos que, de no concretarse, afectaría a los propios trabajadores que el sindicato pretende beneficiar», explicó un directivo de una automotriz
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Para el gobierno, la situación tampoco es sencilla ya que en los últimos meses mostró a la industria automotriz como un ejemplo de la recuperación económica. Incluso el presidente Néstor Kirchner modificó el trato frío hacia el sector de los primeros tiempos de su gestión por
una relación fluida con la mayoría de las terminales alimentada por anuncios de nuevas inversiones por parte de las empresas. Que esta situación se modifique y el sector entre en una espiral conflictiva no está en los planes oficiales, pero tampoco puede quedar enfrentado al poderoso SMATA con la proximidad de las elecciones de octubre.

Según Rodríguez, el monto de 2.000 pesos para las categorías inferiores «puede ser pagado» por las empresas, ya que «la producción y las ventas reflejan el importante aumento registrado por la actividad».

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