17 de junio 2008 - 00:00

Protesta más dura en Olivos

Uno de los mayores focos de la protesta cacerolera de anoche fueron los alrededores de la residencia de Olivos. Desde el inicio se convocaron allí grupos de apoyo a la protesta del campo que seguían enfurecidos desde el sábado pasado, cuando el kirchnerismo desembarcó allí en medio de un cacerolazo con tres micros llenos de militantes que a palazos desarmaron la protesta.

Anoche hubo otra estrategia. Los autos que se acercaban por la avenida Maipú a protestar formaron círculos para proteger a los manifestantes de nuevas refriegas con el oficialismo. El cacerolazo, entonces, comenzó a subir de temperatura mientras las puertas de Olivos permanecían selladas sin que nadie pudiera entrar o salir.

El clímax llegó cuando algunos manifestantes acusaron a un hombre de «infiltrado» y empezaron las trompadas. Tuvo que ser sacado en un móvil de la Policía que terminó con el parabrisas destrozado.

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