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3 de marzo 2008 - 00:00

Reabrió Plaza Hotel: ahora sí sólo para los magnates

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El renovado Plaza Hotel cuenta con 282 habitaciones y 181 departamentos. Los monoambientes se vendieron a u$s 2,5 millones.
Nueva York - El mítico Plaza Hotel de Nueva York reabrió sus puertas ayer tras una reforma que costó u$s 400 millones. El que fuera punto de encuentro de la «high society» neoyorquina y escenario preferido de decenas de films de Hollywood (que utilizaron sus instalaciones como «location» o las reprodujeron en estudios californianos) había sido adquirido por el israelí El Ad Group en una operación que desafió la geopolítica de Medio Oriente: el vendedor -que cobró u$s 675 millones por el edificio y la marca- fue el príncipe saudí Al Waleed Bin Talal, uno de los cinco hombres más ricos del planeta.

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El principal accionista y fundador de El Ad Group, el magnate israelí Yitzhak Tshuva, le confió la administración del renovado «cinco estrellas» a la cadena Fairmont. Curiosamente, en hebreo el apellido del nuevo dueño significa «regreso, retorno» y también «arrepentimiento». Quizás sea una señal de lo que hacía falta para que el Plaza renaciera: retornar a sus fuentes y arrepentirse del deterioro y semiabandono que habían permitido sus sucesivos propietarios. Uno de ellos, Conrad Hilton, había removido el bello domo de vitraux que cubría el Patio de las Palmeras: ambos fueron restaurados. Tampoco Donald Trump hizo demasiado por lo que él mismo había definido como «la Mona Lisa de los hoteles» y terminó vendiéndolo por u$s 75 millones menos de lo que lo pagara un lustro antes.

El hotel, que ocupa el edificio en la esquina de Central Park South y Fifth Avenue sobre la Grand Army Plaza, de la que tomó su nombre, exhibía numerosas e inocultables muestras del paso del tiempo (fue construido hace más de un siglo). Una de ellas, las enormes goteras de su emblemático techo de tejas verdes en su planta 19, habían dejado fuera de servicio a casi un centenar de habitaciones.

Ahora, en esta nueva encarnación, en el Plaza compartirán sus plantas cuartos de hotel «regulares» y también un apart hotel cuyos 181 departamentos se vendieron a precios que arrancaban en u$s 2,5 millones por un «studio» (un monoambiente). Los 282 cuartos disponibles parten de tarifas de u$s 1.000 la noche (internos y en pisos bajos).

  • Recuperación

  • Según relatan quienes tuvieron oportunidad de recorrerlo, la restauración no sólo se centró en las habitaciones y en la transformación de muchas de ellas en departamentos, sino también en recuperar históricas áreas comunes, como su legendario Palm Court (el Patio de las Palmeras, al que se accedía por el ingreso sobre la Quinta Avenida) y el Oak Bar, cuyos ventanales sobre Central Park South ofrecían bellas vistas del parque y de la gente que transitaba por su vereda.

    También el Plaza Grand Ballroom, el magnífico salón que albergó los mayores eventos sociales de la ciudad, desde bodas de familias patricias a lanzamientos políticos y saraos para recaudar fondos para alguna caridad «fashionable». Allí, por caso, hicieron bailes de gala Truman Capote, Mick Jagger, Edward Kennedy; sus suites fueron escenario de films como «Mi pobre angelito II», «Intriga internacional», de Alfred Hitchcock, «Descalzos en el parque», con Jane Fonda, «Funny Girl» de Barbra Streissand, obviamente de «Plaza Suite», «Arthur» y «Casi famosos», entre decenas más.

    Sin embargo, hay dos eventos que se destacan entre los miles que albergó el Plaza: uno es el «Black & White Ball» (baile en blanco y negro) ofrecido por el escritor Truman Capote en honor de Katherine Graham, dueña y editora del «

    Washington Post»; el otro es haber sido el hogar neoyorquino de The Beatles durante su primera visita a esa ciudad. Mirando desde sus ventanas altas, un joven John Lennon jamás habrá imaginadoque el fácilmente distinguibleedificio Dakota (sobre Central Park East) sería el lugar donde viviría y moriría en Nueva York. En declaraciones durante la ceremonia de reapertura, Mikal Naftalí (CEO de El Ad) dijo que «todos teníamos un solo objetivo: recrear el Plaza y llevarlo al siglo XXI».

    Ahora El Ad planea lanzar la cadena Plaza en todo el mundo, con hoteles que presentarán características parecidas a su « padre» neoyorquino. Los primeros están previstos para Las Vegas, Hong Kong, París, Tokio y Tel Aviv.

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