Hacer cine en la Argentina es muy duro, y por más de una razón. La semana pasada, el director y el productor de un largometraje de reciente estreno, dedicado a una importante figura de la música popular, concurrieron al Banco Nación, casa central, a cobrar el cheque correspondiente a la segunda cuota de recuperación que le acababan de entregar en el INCAA.
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Esos cheques suelen pagarse con mucha demora, razón por la cual los beneficiarios suelen correr de inmediato al banco a hacerlos efectivo y llevarse el dinero encima, otra costumbre criolla.
Este director y este productor así lo hicieron, en lugar de inclinarse por un más prudente depósito o transferencia.
• Salidera
Al abandonar el banco, fueron víctimas de una «salidera»: dos sujetos los golpearon, les robaron el dinero (una suma importante, con la que debían afrontar aún el pago a los técnicos, entre otras cosas) y huyeron.
El episodio formaría parte de la crónica policial de rutina si no tuviera una llamativa particularidad: en los últimos cuatro años, según confió el director afectado a este diario, otros cuatro casos de cineastas o productores, que fueron a efectivizar un cheque de la misma manera, sufrieron robos similares. Uno de esos casos fue sufrido por el equipo de rodaje de un destacadísimo director. Preocupante.
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