án en la terminal de ómnibus de Bahía Blanca y, luego de no lograr que la Policía lo sacara del micro, ellas decidieron bajarse. Cuchán estuvo preso 11 años por el macabro crimen de Luciana Monetti, perpetrado en 2004, y quedó en libertad en abril del año pasado.
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Emilia, una de las pasajeras, lo reconoció y pidió que lo bajaran. "Pablo Cuchán vive libre y yo me tuve que bajar de un 'bondi' para no viajar con él. Yo, porque a él no lo pueden bajar. Porque la Justicia aprueba su libertad. Miren, que este hijo de mierda se está yendo a La Plata", explicó la joven en su perfil de Facebook. Ana, la mamá de Emilia, también se expresó en la red social: "Horrible lo que acaba de pasar. Nos dimos cuenta en la terminal que el femicida Cuchán viajaba en el mismo 'bondi' que mi hija Emilia. Pedimos que lo bajaran, le grité asesino. Vino la 'cana', hablaron con él y dijeron que no lo podían bajar. Hubo gente que también gritó. Unos tacheros lo quisieron bajar. En definitiva, mi hija y otra chica se bajaron, pierden un día de clase y ese hijo de yuta viaja como quiere porque la Justicia le dio la libertad".
En el juicio en su contra, Cuchán reconoció que incineró el cuerpo de Luciana (una chica de 15 años, de la localidad bonaerense de Ingeniero White), cuyos restos fueron hallados en distintos lugares de la ciudad. Condenado a 17 años de prisión, el femicida llevaba 11 detenido en la Unidad Penal Nº 19 de Saavedra, aunque sin sentencia firme. La Justicia le dio la excarcelación debido a "su conducta carcelaria ejemplar" y porque cumplió las 2/3 partes de la pena "no firme". Hace un mes, su nombre volvió a aparecer en los medios luego de que en las redes se viralizara su presunta presencia en Tinder, la aplicación para concertar citas.
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