La mujer detenida como autora del asesinato del policía Aldo Garrido en San Isidro, que se encontraba embarazada al momento del hecho, dio a luz una beba prematura y esa situación posterga el inicio del juicio oral que estaba programado para la semana próxima, informaron fuentes judiciales.
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Además, dos de los tres jueces que integran el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de San Isidro, a cargo del juicio, le negaron a la viuda de Garrido, Marta Barberis, constituirse como particular damnificada en el debate porque hizo la petición fuera de tiempo.
Una fuente judicial indicó que la imputada Débora Acuña (29) tuvo a la nena la madrugada del lunes pasado y como nació seismesina permanece en incubadora, por lo que el TOC 5 de San Isidro planea modificar el inicio del debate, que ya estaba fijado para los días 29 y 30 de este mes.
El mismo vocero explicó que debido a que esperan que la mujer se reponga del parto y pueda tener en estos días un contacto permanente con la recién nacida, los jueces Mario Kohan, Raúl Neu y Ariel Introzzi Truglia podrían postergar el juicio para dentro de un mes.
Acuña tenía un embarazo de riesgo y antes del parto ya había estado internada en un hospital público de La Plata porque está alojada en el pabellón de madres de la Unidad 33 de Los Hornos, desde donde es trasladada dos veces por día a amamantar a su hija.
Fuentes del Servicio Penitenciario bonaerense explicaron que de acuerdo a la reglamentación vigente, las madres que están presas tienen el derecho de tener a sus hijos con ellas en las celdas hasta los cuatro años.
Por otra parte, la causa avanzó tan rápido y se elevó a juicio oral en tan pocos días que la viuda de Garrido no tendrá la posibilidad de ser particular damnificada en el debate porque hizo la presentación fuera de término.
Los dos magistrados del tribunal que le negaron ser querellante por ser un planteo extemporáneo son Introzzi Truglia y Neu, mientras que Kohan votó a favor de la petición de Barberis.
Además de Acuña, el otro detenido por el caso es su concubino y padre de la criatura, Néstor Luque (29).
Ambos están imputados del delito homicidio doblemente calificado por "criminis causa" -matar para lograr la impunidad-, y por tratarse la víctima de un miembro de una fuerza de seguridad.
Con esta carátula, de ser hallada culpable, la pareja será condenada a prisión perpetua.
Garrido (61) fue asesinado el 17 de febrero pasado cuando quiso evitar un asalto al local de venta de ropa masculina "Kevingston", situado en Chacabuco 361, a la vuelta de los tribunales de San Isidro.
El subteniente de la policía, que hacía 30 años vigilaba la zona comercial de San Isidro, fue recibido dentro del local por una pareja de delincuentes que lo mató de dos balazos.
Según la investigación, Garrido fue herido primero de un tiro efectuado por el ladrón varón, mientras que la mujer luego le sacó la pistola reglamentaria y lo remató con el arma.
Por el caso, el fiscal general de San Isidro, Julio Novo, armó un equipo de fiscales encabezados por Diego Callegari que junto a la policía esclareció el hecho en horas.
Los imputados Luque y Acuña fueron detenidos al día siguiente de la ejecución de Garrido y en su casa de Pablo Podestá se hallaron las dos armas utilizadas para cometer el ataque, entre ellas la del propio policía.
Los investigadores dieron con los sindicados autores del homicidio porque la Policía Científica halló en la escena del crimen dos boletos de un colectivo que los homicidas habían tomado esa mañana desde Pablo Podestá a San Isidro y una foto de un llavero con el rostro de su hijo de cinco años.
Con el dato de que los delincuentes podrían vivir en Pablo Podestá, personal de la DDI de San Isidro recorrió jardines de infantes de la zona, donde pedían ver fotografías de los alumnos.
En uno de los establecimientos se encontró una foto grupal de un acto de fin de año en la que aparecía el niño y las autoridades dieron a la Policía el nombre y el domicilio del alumno.
Al entrar a la casa, los policías se encontraron con varios bolsos que daban indicios de que la pareja estaba a punto de escapar.
"Las armas están escondidas en el baño", les dijo Luque a los policías apenas los vio y allí secuestraron una pistola calibre 9 milímetros y un revólver calibre 32 que, tras los peritajes, se comprobó que eran el arma reglamentaria robada de Garrido y otra usada en el asalto.
El crimen de Garrido conmocionó a los comerciantes y vecinos de San Isidro que organizaron una serie de misas, actos y homenajes en honor al policía que fue ascendido al grado de capitán post mortem.
Incluso, los vecinos, a través de un sitio creado en Facebook, están juntando llaves en desuso para realizar un busto de bronce a Garrido que será colocado frente al local comercial donde fue asesinado
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