El supermercado chino donde trabajaba Lin Zhan en Rosario
Mientras la Policía encuentra serias dificultades para investigar el secuestro de un supermercadista chino en la ciudad de Rosario, la cámara que representa al sector pidió colaboración en ese país asiático para la resolución de casos adjudicados a grupos "mafiosos".
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De acuerdo con lo señalado por Miguel Ángel Calvete, titular de la Cámara de Autoservicios y Supermercados de propietarios chinos, se establecieron contactos con China con el fin de obtener datos que permitan resolver el secuestro en Rosario y otros casos de violencia.
Según indicó el dirigente, quien acompañó la comitiva que viajó a China encabezada por la Presidente Cristina de Kirchner, se establecieron contactos "con los líderes de cada uno de los grupos de las distintas ciudades de China para ver de qué forma se puede aportar algún elemento para dar con esta gente".
Para Calvete, el principal problema a resolver es la cuestión idiomática, ya que China tiene como idioma oficial el mandarín, pero en su territorio se hablan más de mil dialectos, y en la Argentina escasean quienes pueden oficiar como traductores.
"Los pocos que hay no son traductores públicos, son meros intérpretes que, por otra parte, se conocen con toda la colectividad y no se quieren comprometer o tienen miedo", sostuvo Calvete en declaraciones radiales.
En tanto, efectivos de la Policías Federal y santafesina encontraban serias dificultades para resolver el caso del secuestro del comerciante Lin Zhan, de 25 años.
El joven fue raptado por un grupo de hombres que lo amenazó cuando caminaba con una hija pequeña por la zona del macrocentro rosarino, el lunes pasado, y fue subido a una camioneta en la que se lo llevaron.
La familia del joven recibió varios llamados extorsivos, en los que se pidió una importante suma de dinero.
No obstante, por las dificultades idiomáticas que encuentran los investigadores y la reticencia con la que se topan cuando intentan entrevistar a allegados a la víctima, no se descarta ninguna hipótesis y el abanico de posibilidades se abre hasta el autosecuestro, según dejaron trascender fuentes ligadas al caso.
El secuestro parece el correlato de una serie de hechos de violencia, marcados, aparentemente, por la llamada "mafia china" como un común denominador.
En los últimos meses se produjeron al menos seis ataques de distinta naturaleza contra supermercadistas chinos, aparentemente con fines extorsivos.
Entre los episodios, se encuentra el crimen de un comerciante, que fue asesinado de siete balazos en su local del barrio porteño de Palermo, el pasado 9 de julio.
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