La figura recuerda el histórico tiro de golf realizado en 1971 en la superficie lunar por el astronauta Alan Shepard. De prosperar la iniciativa de una empresa canadiense, ese deporte volvería a «practicarse» en el satélite.
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Se calcula que la pelota de golf viajará millones de kilómetros y su progreso será monitoreado a través de transmisores de posicionamiento global. Con el correr del tiempo, irá perdiendo altitud y penetrará en la atmósfera terrestre.
«La pelota regresará a través de la atmósfera, se calentará, se derretirá y nunca más será vista», indicó
Pero más allá del desafío, existen diversos contratiempos que podrían resultar «catastróficos» para la estación espacial, aunque esos riesgos son «reducidos», indicó Alior.
En el peor de los casos, la pelota podría permanecer a la misma altitud por tiempo suficiente para que cambie su plano orbital y golpee la estación espacial.
«El golpe largo deberá ser ejecutado en una dirección específica para minimizar esta posibilidad, pero lo más complicado será golpear la pelota llevando un traje espacial. Probablemente no será fácil», expresó un vocero de la empresa.
Un experto en el tema en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Texas, le dijo a la prestigiosa revista «New Scientist» que la pelota puede alcanzar una velocidad de 9,4 km/seg, lo que equivale a un camión de 6,5 toneladas moviéndose a una velocidad aproximada de 100 km/h.
Si el intento astrodeportivo es aprobado, Element 21 analiza donar el palo de golf utilizado a una organización de beneficencia.