Estado bonaerense y el hipódromo de La Plata fueron condenados a pagar una indemnización de 4.500.000 pesos a un jockey quien, cuando tenía 18 años, quedó parapléjico tras caer de un caballo, debido a que la pista estaba en mal estado, según un fallo difundido hoy en los Tribunales porteños.
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La sentencia fue dictada a favor de G.G., hijo de Luis Guas y Marta Morales, en el marco de una causa por daños y perjuicios iniciada por el matrimonio, que fue revisada por la sala B de la Cámara Comercial de la Ciudad de Buenos Aires.
El 13 de junio de 1996, el joven G.G., que tenía el título de "jockey-aprendiz", estaba entrenando en la primera pista auxiliar del hipódromo platense y, al llegar al poste de los 800 metros, la yegua que montaba -"Miss Azul"- trastabilló, lo despidió violentamente y cayó sobre él.
El adolescente quedó tendido en el suelo, con pérdida de conocimiento, y como consecuencia del golpe sufrió una paraplejía irreversible que provocó que dejara su actividad, a través de la cual ya había ganado 30 carreras.
Al iniciar la demanda, la familia del chico argumentó que la causa del accidente fue que la pista se encontraba poceada y pidió una condena contra el Estado bonaerense, pero en primera instancia el planteo fue rechazado.
Sin embargo, tras la apelación, los camaristas Isabel Míguez, Ana Piaggi y María de Díaz Cordero, valoraron la gran cantidad de testigos que apoyó la versión de la familia, así como las pericias geológicas y veterinarias que constan en la causa.
En principio, se probó que al momento del accidente, alrededor de las 9.30, la pista estaba "poceada" y "revuelta", debido a los vareos, ensayos y corridas realizados por 1.202 ejemplares que pasaron por allí ese día, a lo que se sumó que la yegua tenía las vendas sueltas y que se pisó con ellas durante el vareo.
Un perito geólogo que fue consultado aseguró que "la pista soporta un uso intensivo en los días en que se encuentra habilitada y no se le efectúan tareas de mantenimiento de ningún tipo entre cada período diario de entrenamiento"
Por su parte, un perito médico veterinario aseguró que "el riesgo de accidentes que lleva ínsito la actividad hípica puede verse agravado, por ejemplo, por las alteraciones groseras del suelo".
Varios testigos del accidente, en tanto, declararon que la pista auxiliar siempre estaba "poceada" porque trabajaban muchos animales, los cuales en numerosas ocasiones se tropiezan y se caen e incluso se quiebran porque corren a cerca de 60 kilómetros por hora.
Acerca de las responsabilidades, los camaristas afirmaron que "las entidades organizadoras de competencias deportivas tienen el deber de tomar las medidas necesarias para que el espectáculo se desarrolle normalmente, sin peligro".
Respecto del Estado Provincial, lo consideraron responsable en su carácter de propietario del hipódromo de La Plata y por otorgar la concesión para una "actividad riesgosa, cuya seguridad, tiene la obligación de preservar y garantir".
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