22 de enero 2012 - 13:07

Una multitud recibió el Año del Dragón en el Barrio Chino

Unas 100.000 personas festejaron en el Barrio Chino de Belgrano la llegada del Año del Dragon. (Foto: Victoria Jiménez)
Unas 100.000 personas festejaron en el Barrio Chino de Belgrano la llegada del Año del Dragon. (Foto: Victoria Jiménez)
El Año Nuevo chino se festejó a lo grande en el gigante asiático y en todo el mundo. En nuestro país, como ya es tradición, la festividad tuvo lugar en el Barrio Chino del bajo Belgrano donde se calcula que entre el sábado y domingo más de 100.000 personas celebraron el año 4.710 del calendario lunar de esta colectividad. El nuevo período deja atrás la figura del Conejo y se rige por el Dragón (símbolo de la buena suerte) y según dicen estará marcado por "cambios y progresos".

Esta vez, los festejos que se venían realizando los domingos en la calle Arribeños y Mendoza también sumaron el sábado y anexaron las Barrancas de dicho barrio, frente a la estación Belgrano C del tren Mitre. De esta manera los puestos de gastronomía, artesanías y diversos productos y un segundo escenario fueron ubicados sobre las plazas, dando un espacio extra a la circulación frente a los comercios del Barrio Chino.

Incluso con la expansión caminar fue una tarea ardua en los dos polos de los festejos: se estima que más de 50.000 personas pasaron por día pese al agobiante calor de este fin de semana. Así lo atestiguaron los puestos llenos a rebalsar de compradores. Hasta los supermercados de la colectividad ubicados en la zona fueron blanco de los curiosos y se armaban largas colas para entrar. Los numerosos bazares, cafés, restaurantes y demás negocios estuvieron repletos de clientes.

Como cada año desde 2004 que se empezó a festejar el Año Nuevo chino en Belgrano, la comida tradicional asiática se erigió como uno de los pilares centrales. Sobre las Barrancas, los puestos montados ofrecían una gran variedad gastronómica entre las que se encontraban las clásicas empanaditas chinas, brochetes de camarones, pollo, albóndigas de infinidad de ingredientes, galletas de la fortuna, tes y rarísimas bebidas en lata. Las colectividades japonesa y coreana también estuvieron representadas en este rubro, la primera con sushi y la segunda con unos famosos helados importados, infaltables en la mano de cada persona.

• Las actividades

El festejo se inauguró oficialmente el sábado en un acto en el que estuvo el embajador de China, Ying Heng Ming, acompañado por el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli.

Durante el fin de semana se desarrollaron las infaltables Danzas del Dragón y del León, desfiles, demostraciones de artes marciales y de tango, y recitales de música oriental.

A lo largo de las calles del Barrio Chino y en las Barrancas, ambos lugares enmarcados por hileras interminables de faroles rojos de papel con letras en dorado, hubo puestos que explicaron la ceremonia del té, otros la técnica del origami y demostraciones de caligrafía china.

Como atestiguó en esta ocasión la multitudinaria concurrencia, la cual aumenta año a año, la máxima celebración de la colectividad china se ha convertido en un evento destacable del calendario cultural porteño. Ante la creciente influencia de esta comunidad asiática en nuestro país es destacable un encuentro de estas proporciones que ayude a integrar los lazos entre ambos pueblos.

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