17 de junio 2004 - 00:00

Ya son 7 los muertos por la tragedia en Río Turbio

Los cadáveres de siete obreros habían sido extraídos hasta anoche de la mina de carbón de Río Turbio, en cuyas profundidades grupos de socorristas trabajan para encontrar a otros siete trabajadores sepultados desde el lunes por un derrumbe precedido de incendio. Todas las autoridades y expertos vinculados a las tareas de rescate han admitido que son mínimas o nulas las posibilidades de que alguno de los obreros haya sobrevivido en las condiciones que imperan en las galerías subterráneas, con temperaturas altísimas y abundante concentración de monóxido de carbono.

Anoche, cuando ya habían pasado cerca de 48 horas del inicio de la catástrofe, la comunidad de Río Turbio estaba imbuida de angustia y resignación aparente.

• Promesa

La población minera recibió una visita relámpago del presidente Néstor Kirchner, quien asistió al velatorio de cuatro víctimas, saludó a los heridos alojados en el hospital zonal y se acercó hasta la zona de la tragedia para expresar su «congoja y consternación» por la tragedia.

Tanto Kirchner como el ministro de Planificación, Julio De Vido, prometieron en Río Turbio que habrá una investigación para determinar las causas del accidente y saber si hubo algún tipo de negligencia como disparador de este episodio.

A los cuatro cadáveres hallados el martes se sumaron ayer los hallazgos entre las galerías aún humeantes de otros tres cuerpos sin vida.

• Suspensión

Matías Mazú, intendente de Río Turbio y presidente del comité de crisis, dijo que la operación de rescate se suspendió momentáneamente a las 17 (hora local, las 18 de Buenos Aires).

Explicó que la suspensión se ordenó poco después de que fuera hallado el séptimo cadáver (el de
José Sixto Alvarado Díaz), que estaba a unos 6 kilómetros de la boca de ingreso, sobre una galería que en total tiene 7,5 kilómetros.

«No se podía seguir con las tareas de rescate por la situación atmosférica dentro de la mina. Tenemos mucha temperatura, hay presencia de monóxido de carbono en un alto porcentaje y también gas metano»
, explicó Mazú.

• Decisión

Tras aclarar que el comité de crisis estaba a punto de reunirse para decidir si reanudaba los trabajos, indicó que los conductos «se ventilan permanentemente ante el riesgo de una sucesión de explosiones».

A esa altura, los rescatistas creían haber llegado a sólo 300 metros del «corazón del incendio», pero, a pesar de la cercanía del lugar donde puede estar el resto de los obreros, el avance se hacía imposible.

Para
Raúl Echave, jefe de Defensa Civil de Santa Cruz, aunque el fuego fue prácticamente controlado, las esperanzas de sobrevida se han desvanecido con el paso de las horas.

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