18 de enero 2024 - 00:00

Irán, en los ojos de un disidente

Firme enemigo del régimen que gobierna su país, el iraní Jafar Panahi conoce tanto los premios internacionales más prestigiosos como las comisarías y cárceles más oprobiosas. Recordemos, por citar solo dos de sus obras, “El círculo”, tremendo drama en defensa de la mujer, y “Off Side”, comedia de fanáticas futboleras que se las ingenian para ir a la cancha, aunque lo tengan prohibido. Por su parte, desde 2010 él tiene prohibido filmar, salir de su país y difundir su obra en el exterior. Su primera respuesta fue una pieza cáustica llamada “Esto no es una película”, hecha dentro de su casa y exportada en un pendrive. Cumplió pena de cárcel, e hizo otras cuatro, todas pequeñas e ingeniosas, y así.

“No hay osos” es la más reciente. En ella se alternan dos historias. La primera cuenta el rodaje de un film sobre una pareja que está tramitando pasaportes falsos para emigrar. ¡Y lo mismo están haciendo los propios intérpretes! Ese rodaje tiene lugar en Turquía, y lo más interesante es que su director la conduce vía online desde un pueblito en la frontera, porque no puede salir de Irán. La otra historia la vive dicho director, paulatinamente enfrentado a los iraníes que le reclaman la entrega de una foto, posible testimonio de un amor prohibido. Sin entrar en detalles, apenas nació, una niña fue prometida a otro chico que ahora, ya grande, quiere hacer cumplir la promesa. Pero hay un tercero en discordia.

Costumbres simpáticas y de las otras, gente amable, sincera, y de la otra, que dice las cosas a medias y vive sospechando de los demás. Tradiciones, reglamentos, agricultores arruinados que se vuelven contrabandistas, ecos de diversas represiones y la sombra omnipotente de las mafias, la Guardia Revolucionaria, y los osos. En verdad, no hay osos, sino algo peor. Con esos elementos Panahi hace una pintura de su país, y se plante un poquito, de paso, su propia responsabilidad como testigo de los hechos. Película de factura original y progresiva asfixia, suma tres detalles dignos de mención: la protagoniza el propio Panahi, la actriz es Mina Kavani, que en la vida real sufrió justo lo que recuerda su personaje, hasta que logró irse, y está dedicada a la memoria de Hengameh Panahi, que no fue pariente del director, sino una exiliada que se asentó en Francia, creó Celluloid Dreams y produjo y distribuyó obras de Marco Bellocchio, Takeshi Kitano, Hany Abu-Assad y otros autores de peso, incluyendo a Jafar Panahi.

Un detalle más: Panah, el hijo mayor de este director, hizo en 2021 un potente film sobre una familia que acompaña a su hijo hasta la frontera por donde habrá de escapar: “Jaddeh Khaki”, camino de tierra.

“No hay osos”

(Khers Nist, Iran, 2022); Dir.: J. Panahi; Int.: J. Panahi, B. Panjei, M. Kavani, V. Mobaseri.

Dejá tu comentario