6 de noviembre 2003 - 00:00

Amia: testigo polémico negó la conexión local

La imagen de Abolghase Meshabi, el famoso «Testigo C», surgió de una pantalla y, minutos después, una revelación suya dejaba estupefactos a los jueces del caso AMIA: «El ataque fue liderado, operado y ejecutado por Irán». Sólo pudieron ver esa imagen los testigos directos: no se permitieron cámaras de ningún tipo.

Meshabi
es un ex espía iraní que permanece bajo el cuidado del gobierno alemán y que en épocas del atentado a la AMIA era tercero en la línea de la inteligencia. Ayer viajó bajo estrictas medidas de seguridad hasta la embajada argentina en Berlín, donde se montó la videoconferencia que fue transmitida vía satélite.

El diálogo entre los jueces, fiscales, abogados, querellantes y el «Testigo C» comenzó exactamente a las 9.45.

A partir de esa hora, Meshabi impactó con varias altisonantes declaraciones. Dijo que la camioneta que fue utilizada como coche bomba fue «alquilada» por el ex agregado cultural de Irán en la Argentina Moshen Rabbani y descartó la existencia de una «conexión local» en el atentado terrorista. Además, insistió en otra intervención de que «nadie en la Argentina» estuvo involucrado o colaboró «en la logística» para perpetrar el ataque. «Se trató de un atentado suicida», remató.

Mesbahi
apareció en la escena del atentado a la AMIA en 1998 cuando, en una primera declaración en Alemania, aportó detalles de la conexión internacional del ataque ante el juez federal Juan José Galeano.

• Elección

En 2000 pidió declarar nuevamente ante la Justicia argentina, y hubo un encuentro en México, donde dijo por primera vez saber que un «autoproclamado enviado» de Menem había pedido a su gobierno 10 millones de dólares a cambio de dejar de acusarlo del ataque.

El año pasado negó esta afirmación y, en la audiencia de ayer, volvió a relativizar su propia afirmación al detallar que, en realidad, esa información la había obtenido de un espía llamado «Emani», que fue asesinado en 1996. Así reconoció que a él no le constaba que ese pago se hubiera concretado y que «nunca» en su vida vio al «enviado». Para frustración de algunos, la teoría del soborno se caía.

El interrogatorio al «Testigo C» se realiza como si estuviera en la sala de audiencias:
contesta preguntas que son traducidas al inglés y luego al español por una intérprete de Cancillería que se desplazó a Berlín junto con el secretario del Tribunal Oral Federal 3 Eduardo Chittaro. Precisamente, es este funcionario el que se encarga de exhibir documentos que le importan al Tribunal: Mesbahi puede aclarar las cosas cuantas veces quiera en vivo y en directo.

Según
Meshabi, Irán eligió la sede de la AMIA como blanco del atentado terrorista porque poseía información de que en la sede de la mutual judía «funcionaba una base del Mossad, el servicio de inteligencia de Israel». Lo que sigue son algunos de los tramos más destacados de su testimonio:

• Descartó que exista la llamada
«conexión local», al afirmar que el atentado fue pura y exclusivamente obra de un grupo terrorista extranjero.

«La regla para operar en los atentados terroristas era preservar en 98% la seguridad y preparar el ataque con agentes de inteligencia iraníes.»

«Según mi información, nadie estaba colaborando desde la parte logística o de información para este acto terrorista en la Argentina. Irán no utilizaba mano de obra local» para estos ataques.

«Nunca se va a confiar en las fuentes locales del país elegido. No es posible que se haya informado ni involucrado en el atentado a nadie que viviera en la Argentina.»

«Rabbani era la única persona residente en el país informada de este evento.» No descartó que Rabbani haya tenido algunos colaboradores de su confianza, pero que no les habría dicho para qué se utilizaría el coche bomba.

«Fue Rabbani quien alquiló la camioneta.» Según la investigación del juez Juan José Galeano, esa camioneta fue vendida y entregada por el detenido Carlos Telleldín.

«La Embajada de Irán en Buenos Aires actuó como coordinadora del atentado por medio del diplomático Hadi Soleimampour.» El ex embajador se encuentra detenido en Inglaterra a la espera de que el gobierno de ese país determine qué hacer con un pedido de extradición de la Justicia argentina.

• Otro de los supuestos motivos del ataque, según su versión, sería porque Israel
«movilizaba todo su poder para frenar contactos de Irán en energía nuclear». Para neutralizar esta operación, se ejecutó «una serie de explosiones en centros israelíes», entre los que se encuentran el de la AMIA.

«Existía entre la Argentina e Irán un contrato por agua pesada que fue bloqueado por el Poder Judicial, que no permitió la construcción de una fábrica, y esa decisión enojó mucho a ese país, que tomó la determinación de responder de forma muy firme a ese tema.»

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