21 de enero 2005 - 00:00

El juicio a Scilingo complica el viaje de Pampuro a España

José Pampuro
José Pampuro
El ministro de Defensa y sus colaboradores han hecho lo que se debe, si se atiende al objetivo de evitar caer en la trama patética del juicio que se lleva en España contra el ex marino Adolfo Scilingo. José Pampuro evaluó la conveniencia de cumplir con la agenda de la visita a su par José Bono Martínez el próximo 26 de enero -la semana próxima-, o diferir el viaje una semana hasta que aclare. Si algo conoce Pampuro luego de aquel comienzo de gestión caldeado por la filtración del pasado es que cuanto vuelve siempre trae una dosis de desgaste.

La visita oficial a Madrid se anudó hace tiempo y es una invitación del español Bono Martínez. La agenda se delineó en un almuerzo que compartieron Pampuro y el embajador del reino de España, Carmelo Angulo Barturén, el 12 de enero pasado. La intención de los ministros es firmar una serie de convenios de cooperación, intercambio de oficiales, compartir experiencias de los Cascos Azules, ejercitaciones combinadas y el must del ministro sería lograr una declaración conjunta que ponga de relieve la solución política al conflicto de Haití, en línea con el libreto del presidente Néstor Kirchner en Francia, el mismo que esgrime el canciller Rafael Bielsa, que como titular del Consejo de Seguridad de la ONU visitó esa isla caribeña hace poco. Luego habrá una recorrida por los tres estados mayores españoles y el ministro continuará el periplo en un tramo privado visitando localidades de sus antepasados en Pamplona.

• Cuestionario

El dato que hizo tomar el camino de la reflexión, previo a confirmar la visita, es un expediente de setiembre de 2001, dirigido al entonces secretario de Asuntos Militares, Angel Tello, hoy asesor de Pampuro; que había girado Scilingo a través de la Cancillería, pues ya estaba preso en España. Se trata del expediente Nº 1.396/01, con un cuestionario de Scilingo que entró a esa secretaría el 13 de setiembre de 2001, según confirmaron fuentes del ministerio.Eran nueve preguntas (Scilingo las contestaba a todas como falsas) que el ex marino pretendía se respondieran en el mismo sentido para justificar la retractación de todo lo que había declarado ya ante Baltasar Garzón en el período de instrucción del juicio por genocidio y terrorismo.

Impasible, como si lo que escuchara no fuera su propia voz, Scilingo negó ayer una vez más todo lo que confesó ante Baltasar Garzón y ante Horacio Verbitsky, quien había recogido esa versión sobre los vuelos de la muerte y otras atrocidades atribuidas a la dictadura argentina para su novela histórica: «El vuelo». ¿Y si nada se puede probar porque el personaje, como se ha visto hasta ahora por su gesticulación histriónica, muestra una psicopatía de libro de texto?

La Audiencia Nacional, la fiscal española Dolores Delgado y el propio Garzón, lejosde horrorizarse ante la personalidad de severa alteración mental de Scilingo, quedaron fascinados como el conejo ante la cobra que se mueve rítmicamente en su presencia. No se explica por qué nadie evaluó su psiquis ahorrando recursos de un juicio que ya es un sainete poco creíble. Ayer se escucharon las cintas grabadas con declaraciones de Scilingo ante Garzón en 1997 y '98. Las mismas que luego fueron objeto del cuestionario enviado a Defensa en búsqueda de aval probatorio a su retractación de 2001.

¿Es posible que Scilingo se haya servido generosamente de datos de la realidad vivida tras su paso por un destino militar cercano a la actividad clandestina de la Armada? No será el primer caso de un fabulador con intereses espurios. La acusación busca poner de manifiesto que Scilingo dio multitud de detalles precisos sobre las actividades criminales del grupo de tareas que operó en la ESMA, que desvirtuarían la nueva versión: «Que
inventó todo para ayudar a Garzón a investigar en España y por odio al ex almirante Emilio Massera».

• Degradación

Desde que comenzó el juicio la semana pasada, Scilingo mantuvo que su declaración ante un juez español fue falsa, y la hizo únicamente con el fin de que fuera investigado el régimen militar argentino de 1976 a 1983. Ayer quedó exhibida la degradación del que espera ser un héroe, y quedó convertido en un solitario neurótico en búsqueda de apoyo institucional. Sus defensores pretenden llevar testimonios a la Audiencia Nacional en España de presuntos miembros navales de esos grupos de tareas mediante el procedimiento de la videoconferencia, no prevista en el Código Procesal y cuya validez está lejos de ser aprobada por el Consejo de la Magistratura. Una de las objeciones a este recurso telemático es que vulnera el principio de inmediatez, vale decir la proximidad entre el juez y la prueba.

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