Gerez: recién ahora juez lo reconoce como "víctima"

Judiciales

Casi un mes después de haber sido raptado por 48 horas, la Justicia reconoció ayer a Luis Gerez como «particular damnificado». La resolución, de una jueza de Garantías, acarrea una interpretación adicional: clausura, en principio, la teoría del autosecuestro.

Lo que parece una obviedad esconde un dato cierto. Recién desde ayer, para la Justicia Gerez es «víctima». Hasta ahora, en el ruido por los cruces entre los fiscales y la familia, el albañil que milita en el kirchnerismo deja de ser investigado como potencial victimario.

La jueza María Pía Leiro avaló ayer un pedido que en ese sentido, el martes último había presentado César Sivo, abogado de Gerez. Ahora, el letrado prepara otro escrito para que también Mirta Praino, mujer del secuestrado, sea protegida con carácter de víctima.

Sivo planea radicar hoy ese texto que forzará a las fiscales de la causa Irene Molinari y Andrea Palacios a autorizar o obstaculizar ese planteo, según si entienden que Praino es víctima o sospechan que la mujer de Gerez podría estar involucrada con el hecho.

No es un dato menor: envueltos en una pulseada de trascendidos, los investigadores y el entorno del albañil entrecruzaron sospechas. Los primeros pusieron a la familia y los amigos en la lista de pesquisados mientras éstos cuestionaron los modos de la fiscalía.

Si los fiscales no se oponen a que Praino sea validada como «víctima», expondrían -y deberían explicarlo con argumento- que incluyen a la mujer como eventual sospechosa del secuestro de Gerez. Lo han deslizado voceros judiciales pero no figura, todavía, en el expediente.

¿Está, en cambio, en los «legajos reservados» que lleva la fiscalía y que serán motivo de discusión en los próximos días? El interrogante podría develarse si los investigadores deben mostrar esas pesquisas secretas a la defensa del albañil (ver aparte).

  • Sin elementos

    Sin embargo, una línea investigativa se posa sobre Praino, el concejal K Hugo Cantero, el sindicalista Orlando Ubiedo y, sobre todo, Jorge Altamirano, amigo del albañil, en cuya casa estuvo éste antes de ser secuestrado, lo que generó quejas del entorno de Gerez.

    «Es usual que la fiscalía investigue todo, incluso a las personas cercanas a la víctima. Se hace en todas las investigaciones penales», explican los que siguen la causa de cerca. Así y todo, el entorno de Gerez no lo interpreta de esa manera.

    De hecho, frente a las presuntas contradicciones en los testimonios de familiares y amigos, las fiscales quieren que se investigue la supuesta falsedad de algunas declaraciones.

    Ante el malestar, la defensa prepara meticulosamente un escrito para pedir que la causa pase al fuero federal. Argüirán que fue un secuestro que es un delito federal, pero los fiscales podrán contraponer que fue «privación ilegítima» que corresponde al ámbito provincial.

    De hecho, la causa lleva esa carátula: privación ilegítima de la libertad agravada.

    Sobre ese argumento se apoyan Palacios y Molirani para que el expediente quede en su despacho y no se mude al juzgado de Federico Faggionato Márquez, como pretende Sivo.

    «No hay elementos que justifiquen el traspaso» al fuero federal, dijeron ayer desde la fiscalía. Ayer, por lo pronto se despejó un punto: Gerez fue reconocido como « particular damnificado» con lo que se diluye la presunción de un autosecuestro que todavía algunos alientan.
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