22 de octubre 2004 - 00:00

¿La Corte sin mayoría para fallo pesificador?

La validez de los fallos de la Corte Suprema en las causas relacionadas con el «corralito» financiero podría quedar cuestionada y hasta resultar nula.

Después de estar once meses «congelada» una definición sobre la recusación del supremo Augusto Belluscio, la Corte resolvió rechazarla y habilitó al juez para votar en todas las causas relacionadas con la pesificación de las deudas hipotecarias.

Curiosamente, la decisión se produjo luego que el actor Nito Artaza y el abogado Fabián Bergenfeld, de la Asociación Civil de Defensa Ciudadana, enviaron al presidente del Tribunal, Enrique Petracchi, una carta documento intimándolo a arbitrar los mecanismos para sustanciar la recusación que fue planteada contra Belluscio en la causa «Pérsico Luigi», por ser deudor hipotecario, y a Antonio Boggiano, por prejuzgamiento.

La carta documento fue enviada el 27 de setiembre y, sugestivamente, el 5 de octubre Belluscio le informó a la Corte que alcanzó un acuerdo conciliatorio con su acreedor, «por lo cual la deuda quedó definitivamente pesificada» y que la otra obligación que había contraído en moneda extranjera «había quedado pesificada y extinguida».


Por lo tanto, desistía de la excusación que le había impedido votar en causas análogas -es decir, de ejecuciones hipotecarias- por «haber desaparecido su interés en pleito semejante».

En el acuerdo celebrado el mismo día, el Tribunal respaldó el pedido de Belluscio y lo habilitó a participar en todas las causas vinculadas a la pesificación de deudas hipotecarias.

• Beneficio

La maniobra -que fue puesta en evidencia por la Asociación Civil de Defensa Ciudadana- revela que Belluscio resultó beneficiado por la ley de emergencia económica y por los sucesivos decretos que, en materia de depósitos bancarios, han sido declarados inconstitucionales por la Corte en los fallos «Smith» y «San Luis».

Es decir, en ambos casos para la cancelación de su deuda Belluscio tomó como base la pesificación, con la consiguiente sustitución de la moneda de origen pactada. Lo cual lo inhibiría de votar en cuestiones análogas, como la del «corralito» financiero.

Vale recordar que el juez supremo con el apoyo de sus colegas Boggiano y Juan Carlos Maqueda cuestionaron el fallo «San Luis», con el argumento de que otro juez, Carlos Fayt, no estaba en condiciones de votar porque tenía un depósito en dólares en un banco oficial.

La diferencia está en que mientras Fayt, de 85 años, aceptó BODEN 2005 y, por ende, se plegó a las normativas del gobierno, Belluscio, que resultó beneficiado por la pesificación, se considera en condiciones de votar en la misma materia.

La situación no es menor:

•Podría provocar la nulidad de los fallos que el Tribunal emitió en relación con el «corralito» (cuatro casos muy importantes donde se trató la cuestión de fondo) y otras varias decenas de casos en los que hubo rechazos por cuestiones de forma o extemporaneidad.

• La recusaciones, pese al planteo de Belluscio, están en pie en relación con el « corralito» porque ningún juez puede rechazar su propia excusación. Esto significa que la Corte no estaría en condiciones de seguir votando sobre el «corralito» financiero, por lo menos hasta que asuman Carmen Argibay y Ricardo Lorenzetti. Es que Petracchi se excusó de intervenir en estos casos y Belluscio y Boggiano están recusados. En esta Corte de siete miembros de hoy no hay mayoría. Salvó que Belluscio pueda votar.

• No sería casual, entonces, que en el acuerdo de la semana pasada la Corte, con la firmas de Belluscio, Boggiano, Maqueda, Eugenio Zaffaroni y Elena Highton de Nolasco le pidieran al procurador Esteban Righi que se expida con respecto a las leyes de pesificación. Con mayor precisión en la causa «Pérsico».

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