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Menem vuelve
Carlos Menem logró ayer vencer el último escollo que tenía para regresar al país sin la amenaza de quedar detenido. El juez Norberto Oyarbide le dictó la eximición de prisión en una causa en la que quiere interrogarlo. Había hecho lo mismo antes Jorge Urso, pero la diferencia es que Oyarbide le pide al ex presidente que deposite una caución de $ 3 millones. Un monto altísimo que presume que ese magistrado quiere complicarlo por algo más que una cuenta personal no declarada. Igual, el ex presidente piensa estar en La Rioja el próximo miércoles 22.
Los abogados del ex presidente ya adelantaron que apelarán la fianza. No obstante, entre hoy y el lunes estarán en condiciones de pagar la caución que impuso Oyarbide. El dinero lo aportarán amigos del ex presidente que afectarán sus bienes para sacarlo de la proscripción.
La segunda traba fue motorizada por su archiperseguidor: Carlos Stornelli. El fiscal apeló la eximición de prisión y habilitó la intervención de la Cámara del Crimen, que será la que tenga la última palabra sobre la libertad de Menem. Este pronunciamiento -que no suspende la decisión de Oyarbide podría ocurrir recién el año que viene.
La reacción de Stornelli era previsible. El fiscal había aconsejado al juez que rechazara el pedido de Menem, con la presunción de que «en todo momento intentó eludir el accionar de la Justicia y entorpecer las investigaciones». Oyarbide lo desoyó al conceder el beneficio. Entre los fundamentos de su resolución, el juez precisó que:
• el delito de presunta «omisión maliciosa» por el que Menem se encuentra procesado posee una mínima escala penal que hace presumir que en caso de recaer sentencia condenatoria en su contra, la pena no será de cumplimiento efectivo.
«Al momento de declararlo rebelde, tuve en cuenta sus públicas apariciones para reforzar las circunstancias que objetivamente se advierten del sumario y todo ello me llevó a concluir que fue él mismo quien se autoconstituyó en contumacia, pero desde hace algún tiempo, en cambio, viene sosteniendo públicamente su intención de regresar al país.»
• «Ahora -abundó Oyarbide no existe ningún elemento que permita poner en duda la intención manifestada de estar a derecho en estas actuaciones.»
• Recordó que en dos oportunidades negó el beneficio de la eximición porque no surgía de la expresa voluntad de Menem. Pero en este caso, «es el propio rebelde quien realiza la presentación con la firma certificada legalmente y expresamente manifiesta su intención de estar a derecho, poniéndose a disposición del Tribunal».
• Apuntó que la realización de justicia se verá concretada «con el cumplimiento de los actos procesales para los cuales el imputado es convocado y finalmente, al momento de dictar sentencia en uno u otro sentido». Admitió Oyarbide que la situación de rebeldía de Menem y el rechazo formal de Chile a su extradición comprometían el avance de la causa.
• El juez advirtió que la eximición podrá ser revocada en caso de advertir que Menem vuelve a incumplir con las obligaciones impuestas, no comparece al llamado sin suficiente excusa, realiza preparativos de fuga o nuevas circunstancias exigen su detención.
El cuanto al exorbitante monto de la fianza, Oyarbide la explicó en un concepto bastante controvertido: dijo que una promesa bajo palabra del ex presidente «no es suficiente» para darle ese beneficio por su «reiterada» negativa a concurrir a declarar.
«No es suficiente contar únicamente con la palabra del procesado ni con la promesa suya o de otra persona que se obligue a pagar una suma de dinero, sino que la más adecuada, teniendo en cuenta el delito que se le atribuye -la existencia de una cuenta en Suiza-resulta ser la imposición de una caución real», afirmó.
Para fijar la caución en 3 millones de pesos, el juez tuvo en cuenta los bienes conocidos del patrimonio del ex presidente, los 600 mil dólares que supuestamente tendría depositados en una cuenta en Suiza y «la gravedad de las circunstancias que motivaron la declaración de rebeldía».


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