Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las instituciones educativas en la actualidad es el compromiso por crear un ambiente favorable, libre de acoso presencial y virtual entre los estudiantes. El fenómeno del bullying, que hoy aparece con este término pero que existe en todo el mundo desde los principios de la escolaridad, es un conflicto que no solo tienen los profesores, sino que atraviesa la vida doméstica de cada hogar y la vida social de cada estudiante. Pero en la generación millennial se suma otra preocupación: si antes el bullying tenía su límite en las puertas de las casas, hoy el espacio social escolar se amplía a través de lo virtual: grupos de whatsapp, aplicaciones, redes sociales. Todos estos espacios de comunicación son una expansión del universo donde funcionan las mismas actitudes y se corren los mismos riesgos.
“Todo lo que hacemos en internet deja una huella cibernética. Hoy día nos conectamos tranquilamente a cualquier red inalámbrica sin sospechar que todo el tráfico puede ser interceptado y analizado”, describe Jaime Herreros, Gerente de ingeniería de Colegium, el emprendimiento de plataformas y Apps para la gestión escolar.
El ciberbullying es un término que se utiliza para describir cuando un niño o adolescente es molestado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado o abusado por otro niño o adolescente, a través de Internet o cualquier medio de comunicación como teléfonos móviles o tablets. No es algo que ocurra una sola vez, y se presenta de distintas formas, desde insultos, discriminación o burla sobre características físicas, forma de vestir, gustos, hacer pública información o fotografías que avergüenzan a la víctima, robo de identidad y suplantación, hasta amenazas de daño físico.
Alrededor del mundo, existen distintas Apps y herramientas con las que padres, madres, profesores y los propios estudiantes, pueden prevenir el ciberbullying:
Dejá tu comentario