Dormir muy poco o demasiado en la vejez se relaciona con un mayor riesgo de demencia, especialmente, alzheimer. La falta de sueño puede provocar acumulación de la proteína amiloide, asociada con esta patología. La apnea del sueño también puede promoverla. Por otra parte, dormir en exceso puede ser señal de problemas físicos o mentales subyacentes que, también, incrementan el riesgo de demencia. Por lo tanto, un sueño regular de 7 a 9 horas podría ayudar a prevenir esta enfermedad.
Dormir poco o mucho puede causar demencia
El sueño deficiente puede ser un síntoma de problemas de salud como la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, que están relacionados con un mayor riesgo de alzheimer.
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La falta de sueño puede provocar cambios que promueven la acumulación de amiloide y de otros desechos moleculares.
Dormir poco incrementa el riesgo de padecer alzheimer por varias razones. Durante el sueño, el cerebro elimina desechos celulares, incluida la proteína amiloide, asociada con el alzheimer. Si se duerme poco, se reduce el tiempo que el cerebro tiene para eliminar esta sustancia, lo cual puede conducir a la formación de placas amiloides. Además, la falta de sueño puede provocar cambios que promueven la acumulación de amiloide y de otros desechos moleculares. La apnea del sueño, que interrumpe el descanso, también puede aumentar el riesgo de alzheimer al limitar el oxígeno que llega al cerebro y causar inflamación cerebral.
El sueño deficiente puede ser un síntoma de problemas de salud como la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, que están relacionados con un mayor riesgo de alzheimer. Además, cambios en los patrones de sueño pueden ser un signo temprano de demencia ya que las áreas del cerebro que regulan el sueño son afectadas en las etapas iniciales de la enfermedad. Por eso, dormir entre 7 y 9 horas por noche es clave para mantener la salud cerebral y reducir el riesgo de desarrollar alzheimer.
Dormir en exceso puede ser señal de problemas físicos o mentales subyacentes que también incrementan el riesgo de demencia por varias razones. Por un lado, la necesidad de dormir más de lo habitual puede indicar la presencia de condiciones de salud como depresión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, las cuales están asociadas con un mayor riesgo de demencia. Además, la inactividad física, la soledad y el aislamiento, que a menudo acompañan a estos problemas de salud, también pueden contribuir al desarrollo de demencia.
En muchos casos, dormir demasiado no es la causa directa de la demencia, sino un síntoma de estos problemas subyacentes que afectan la salud cerebral. Por ello, es importante estar atento a los cambios en los patrones de sueño y consultar con un médico si se notan alteraciones significativas.
Médico neurólogo, director del Instituto de Neurología Buenos Aires, INBA.
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