24 de marzo 2026 - 11:08

El refugio porteño de café de especialidad, pastelería artesanal y nuevas cookies estilo neoyorquino

Con cuatro locales, un blend propio y una propuesta que combina ambientación retro-industrial, recetas caseras y sabores irresistibles, Bilbo Café se consolida como uno de los espacios más encantadores de la ciudad.

Lo que comenzó en Villa Crespo hoy se expandió a Villa Urquiza, Saavedra y el Centro Cultural Recoleta.

Lo que comenzó en Villa Crespo hoy se expandió a Villa Urquiza, Saavedra y el Centro Cultural Recoleta.

Prensa

Bilbo Café nació como el sueño compartido de cuatro amigos que en 2016 decidieron dejar atrás sus profesiones para crear un lugar donde el café, la pastelería y las charlas largas fueran protagonistas. Lo que comenzó en Villa Crespo —cuando el barrio todavía no era un polo gastronómico— hoy se expandió a Villa Urquiza, Saavedra y el Centro Cultural Recoleta, manteniendo siempre la misma esencia: un ambiente cálido, una estética retro-industrial que remite al Nueva York de los años 50 y una carta pensada para disfrutar sin apuro. Cada local tiene su impronta, desde los murales abstractos de Ninja Rojo hasta la casona histórica de Saavedra con vista al Parque General Paz, pero todos comparten ese espíritu acogedor que invita a quedarse.

El corazón de la experiencia es Merlín, el blend exclusivo de la casa elaborado con granos colombianos de Antioquia, de acidez media, cuerpo medio-alto y notas a nuez y cacao. Con él se preparan más de 25 opciones de café, desde los clásicos espresso, latte o ristretto hasta creaciones que ya son marca registrada, como el Nutelatte o el Cold Brew & Lemon macerado durante 48 horas. A eso se suman tés en hebras, limonadas caseras, licuados naturales y un atractivo After Coffee que, de lunes a viernes, ofrece cócteles, vermut y vinos a precio especial para cerrar el día con algo distinto.

Bilbo salon
Las variedades incluyen Red Velvet con chips de chocolate blanco, Pistacho como opción premium, Vainilla y chocolate con chips semiamargos y Chocolate con frambuesa, que combina intensidad y frescura.

Las variedades incluyen Red Velvet con chips de chocolate blanco, Pistacho como opción premium, Vainilla y chocolate con chips semiamargos y Chocolate con frambuesa, que combina intensidad y frescura.

La pastelería artesanal es otro de los pilares que definen a Bilbo. La Chocobilbo —su versión propia de la chocotorta, embebida en café de la casa— es un clásico indiscutido, al igual que la Bruce, la Key lime pie, los croissants rellenos, o su imperdible alfajor de chocolate blanco con mousse de limón y corazón de frambuesa. A esta lista se suman ahora las nuevas New York Cookies, una línea inspirada en las tradicionales galletas neoyorquinas, grandes, húmedas en el centro y apenas crocantes por fuera. Las variedades incluyen Red Velvet con chips de chocolate blanco, Pistacho como opción premium, Vainilla y chocolate con chips semiamargos y Chocolate con frambuesa, que combina intensidad y frescura. Son ideales para acompañar cualquier café y prometen convertirse en un nuevo favorito de la casa.

La propuesta salada también tiene un lugar destacado, con opciones que funcionan tanto para un almuerzo rápido como para un brunch extendido. Entre los recomendados aparecen el Hot pastrami casero en pan kalis con sweet relish, pickles, queso y papas fritas, o los ñoquis al gratén con crema y abundante queso provolone.

El brunch, disponible a toda hora, es uno de los grandes atractivos, la carta ofrece tres opciones pensadas para distintos antojos: el Brunch Celeste Dúo, que incluye dos cafés a elección, un New York bagel, una porción de torta y dos mini yogures con granola; el Rosa Dulce, ideal para los amantes de lo goloso, con dos cafés, tostada americana, brownie y una cookie Key Lime, y el Blanco Tentación, el más completo, que combina dos cafés, avocado toast, french toast, cookie de lima, dos mini yogures con granola y dos mini Ramazzotti Spritz.

BILBO CAFE - BRUNCH - bagel
La propuesta salada también tiene un lugar destacado, con opciones que funcionan tanto para un almuerzo rápido como para un brunch extendido.

La propuesta salada también tiene un lugar destacado, con opciones que funcionan tanto para un almuerzo rápido como para un brunch extendido.

Con su ambientación cuidada, su blend exclusivo, una pastelería que siempre sorprende y una carta que acompaña cualquier momento del día, Bilbo Café se consolidó como una de las coordenadas más queridas de Buenos Aires. Un lugar donde el tiempo parece desacelerarse, el aroma del café recién molido convive con charlas largas, laptops abiertas y meriendas que se estiran sin apuro. Un refugio urbano para disfrutar solo, en pareja, en familia o con amigos.

Direcciones: Beláustegui 802, Villa Crespo; La Pampa 5501, Villa Urquiza; Crisólogo Larralde 6293, Saavedra; Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, Recoleta.

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