Hace tiempo, en la ciudad se instaló la tendencia de los “platitos” para compartir. Cada vez más menús incluyen en sus cartas raciones o porciones pequeñas pensadas para llevar al centro y picar. Un concepto también relacionado a la producción artesanal, a la cuidadosa selección de materias primas de calidad (que se lucen mucho más en este formato) y a la creciente oferta vegetariana.
Se trata de una gran opción para el siempre vigente “after-office” (o “after home office”) porteño, una buena forma de probar más variedad ante un consumidor cada vez más curioso y una solución para hacer una salida sin desembolsar demasiado. Aquí, cinco propuestas en Buenos Aires con sello personal.
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EN COMPAÑÍA DE UN BUEN VINO
El encanto de Aldo’s Wine Bar radica en la simpleza de su propuesta: vinos por copa y tapas de impronta mediterránea en mesitas de estilo bistró, mientras se mira el ir y venir citadino a metros del Jardín Botánico. Su menú fue pensado para acompañar, sin opacar, la gran oferta de vinos especialmente seleccionados por el reconocido Aldo Graziani. Espumosos, blancos, rosados y tintos de pequeños y medianos productores del país maridan con quesos y chacinados artesanales, vegetales de estación, panes de masa madre y más productos nobles. Algunos recomendados para reunir al centro de la mesa son el carpaccio de cuadril con queso duro, oliva, limón y pistachos servido con focaccia; la burrata con coppa, vinagreta y hummus de arvejas; las sardinas a la Nicoise con papines confitados, tomates cherry, aceitunas y alcaparras; y la clásica tortilla de papas, entre otras raciones de este estilo, tablas para picar y sándwiches de calidad.
Dirección: República Árabe Siria 3037, Palermo.
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MEZZE PORTEÑO
El nuevo local Picsa rinde culto a la clásica pizza argenta al molde –de masa aireada, suave y ligera con una base apenas crocante– pero también a otra buena costumbre porteña, heredada de nuestros abuelos: la picadita previa a la comida. En la carta de este local vestido con los colores de la bandera, esta sección recibe el nombre de “mezze” e incluye platitos simples y sabrosos que recuerdan a la infancia: berenjenas en escabeche, morrones a la leña (con tallos de ajo y aceite de oliva extra virgen), porotos de cosecha nueva en vinagreta de torrontés y un imperdible lechón con rusa (la clásica ensalada de papas y mayonesa casera con lechón asado y pickles de morrón). Ideal para elegir varios y disfrutar con porciones de fainá finita y crujiente, como acá la sirven, mientras se espera la “picsa”.
Dirección: Nicaragua 4896, Palermo.
OPCIONES LATINAS
Las Morochas desembarcó hace poco en el polo de Palermo con una propuesta de espíritu latino que fusiona ingredientes y recetas populares de países como Venezuela, Colombia, Bolivia, México y Perú en un ambiente sencillo, cálido y caribeño. Muchas de sus opciones son perfectas para armar un tapeo y compartir entre cócteles tropicales. Por ejemplo, los infaltables tequeños con salsa de ajo, las croquetas de asado negro con salsa de verdes y coleslaw, las populares empanadas de masa de maíz –como la de porotos negros con plátano maduro y queso–, los bastoncitos de yuca frita con salsa de berenjenas y picadillo (un guiso de porotos negros con mojito de cebolla, limón y cilantro), los frijoles charros también con picadillo y más tentaciones de la gastronomía latinoamericana que se acompañan perfectamente con el cócteles como el Montuno, con ron añejo especial, tamarindo y limón.
Dirección: Godoy Cruz 1725, Palermo.
TAPAS QUE SORPRENDEN
Otra reciente apertura palermitana pone al vino en el centro de la escena en un formato completamente descontracturado y “sin etiquetas”. Winehaus sorprende con 20 canillas de destacados vinos salteños tirados y tapas artesanales de gran calidad que varían de acuerdo a los mejores productos de la temporada. Así, mientras se brinda con el icónico torrontés, un fresco rosé de malbec, un interesante cabernet franc y muchas más opciones rotativas, se pueden reunir al centro de la mesa creativos bocados, como las croquetas de osobuco braseado al torrontés salteño con queso sardo y mayonesa de miso, una reversión del revuelto gramajo (papas fritas en triple cocción con huevo a baja temperatura, dressing de arvejas y polvo de jamón deshidratado), mollejitas crocantes (con puré, pickles y cracker de limón) y queso halloumi dorado (con salsa de morrones asados, pickles y garrapiñadas de cajú), entre otras preparaciones de estación.
Dirección: José A. Cabrera 5300 (esquina Godoy Cruz), Palermo.
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INSPIRACIÓN MARROQUÍ
Cualquier plan en los Arcos de Palermo es perfecto para esta época primaveral y más en Francisca, un restaurante que traslada a Medio Oriente con su estética y menú de impronta marroquí. Acá se ofrecen pizzas de masa madre y platitos al horno de barro para tapear en modo “after office” con cervezas tiradas, tinto de verano, cócteles y mocktails. Algunos favoritos para el convite son el mix de hummus tradicional, hummus de zanahoria y babaganoush con vegetales, falafel y salsa raita; la fainá con tomate ahumado, stracciatella, oliva y eneldo; la cabutia de verano asada con ensalada de porotos, choclo quemado, pickle de rabanito, crema de cajú y hierbas; y la provoleta estacionada con provenzal de tomates, chalaquita peruana y pan de masa madre.
Dirección: Avenida Infanta Isabel 220, Arco 14, Palermo.
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